Genaro Centeno
Poeta recién llegado
Llegaste a mí con la naturalidad con que la primavera le sigue al invierno. No pude esquivar la inevitabilidad de tu azar irrumpiendo en mi. Con el ímpetu tremendo de tu llegada me resarcí hasta ser casi otro. Las huestes de lo interno se rectificaron presagiando nuevos senderos. Los ensalmos que te acompañaron tornaron ajena la vacilación y el desconsuelo. Ya nada sería como antes. Venía el amor.
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