David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Echaron al oscuro hueco flores
teñidas y bajaron a su muerto,
plantaron la simiente en ese huerto
de negros y de lutos de colores.
Fue al despuntar es sol por los albores,
cuando el sagrado huerto, aun desierto,
no estaba todavía ni despierto
y sacaba a la luz sus estupores.
Miraban, atontados, al camino
que dejaba en el suelo aquel deshecho
que tapaba el marrón y fresco lino.
Miraron y rezaron en el lecho,
y cada cual marchose por do vino
dejando su silencio con despecho.
teñidas y bajaron a su muerto,
plantaron la simiente en ese huerto
de negros y de lutos de colores.
Fue al despuntar es sol por los albores,
cuando el sagrado huerto, aun desierto,
no estaba todavía ni despierto
y sacaba a la luz sus estupores.
Miraban, atontados, al camino
que dejaba en el suelo aquel deshecho
que tapaba el marrón y fresco lino.
Miraron y rezaron en el lecho,
y cada cual marchose por do vino
dejando su silencio con despecho.
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