Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
ENTRANDO EN LA MADERA
Necesito desesperadamente
fotografiar la cobardía de mi sangre,
pasadizo negro, oscuro, lleno de rencores,
mi corazón late en caja.
Nadie se viste de blanco para esperar al demonio,
es el incendio sin colores,
es la noche inmensa, abierta, mas no temo al infierno
-el veneno que guardo va estallar-,
no necesito abrigo para tu sombra,
el calor es hijo de la fe
y yo voy al encuentro de tu mano helada.
Estoy solo de verdad y gusanos vendrán temprano,
quisiera irme despacio, sin despertar a nadie.
El dolor existe?, no se si existe,
solo sé que hoy no estarás, no sufras,
ya me enterre ayer en completo silencio.
Hector Alberto Villarruel.
Necesito desesperadamente
fotografiar la cobardía de mi sangre,
pasadizo negro, oscuro, lleno de rencores,
mi corazón late en caja.
Nadie se viste de blanco para esperar al demonio,
es el incendio sin colores,
es la noche inmensa, abierta, mas no temo al infierno
-el veneno que guardo va estallar-,
no necesito abrigo para tu sombra,
el calor es hijo de la fe
y yo voy al encuentro de tu mano helada.
Estoy solo de verdad y gusanos vendrán temprano,
quisiera irme despacio, sin despertar a nadie.
El dolor existe?, no se si existe,
solo sé que hoy no estarás, no sufras,
ya me enterre ayer en completo silencio.
Hector Alberto Villarruel.
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