pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
"Tú me cambiaste la vida
desde que llegaste a mi,
eres el sol que ilumina
todo mi existir"
(Ayer)
Las canciones gritaban tu nombre
eran versos que hablaban de ti,
ellas decían entre sus melodías
lo que mi pecho por ti sentían...
Eras el ruego que hacía
Ana Gabriel a la luna...
Contigo me sobraban las palabras
como a Zacarías Ferreira...
Por ti entendía lo que Maná
decía del verdadero amor...
Me convertí en coleccionista
de canciones como Camila...
En mi mente estabas
como dice Noelia...
Muchas fueron las canciones
que nos sedujeron a bailar
y a olvidarnos del mundo,
otras nos arrancaba el llanto
del dolor de no poder estar juntos,
fueron infinitas
las que se convirtieron en himnos
de nuestra historia,
en ellas te declaré mi amor,
mi pasión, mi devoción, mi vida
y mi corazón como tuyos.
"Yo no sabía que sin tus besos
pasaría tan lento el tiempo
y lo aprendí de ti.
Y que aguantarme no llamarte
tomaría toda la fuerza
que hay dentro de mí.
Tampoco sabía
que podría extrañarte tanto,
ni desbaratarme
y que se secaran mis labios,
descubrí que si…
… porque lo aprendí de ti"
(Hoy)
Las canciones son la conciencia gritando
diciendo que no hay más cursilerías,
ellas en la herida urgan
y no dejan que tu puñal
de mi pecho salga,
son crueles amigas que recalcan
lo tonta y ciega que por amor fuí,
son el licor que embriaga la pena
y la resaca que martilla mi cabeza,
son tus peores enemigas
de ti me dicen todo
lo que nunca quise ver
y que no creía,
te dedicaste a perderme
como se reprocha Alejandro Fernández...
y me doy cuenta
de que no quisiste lastimarme
pero terminaste matándome
como a Gloria Trevi...
y cuando siento calma,
al recordarte me pasa
lo que ha Christina Aguilera...
eres alguien que una vez amé
así te declara Patricia Manterola...
nuevas canciones llevan tu nombre
y de ti me hablan,
son limón en la herida aún abierta
y son estruendo en la memoria,
ayer me hablaron
de lo dulce de amarte y de amarnos,
hoy sólo me dicen que tengo
que levantarme sola,
que es hora de secar el llanto
y empezar a caminar
sin ir de tu mano,
hoy más que nunca me saben
a verdades
pero aún así he de aclararte
que nunca podría odiarte
pues siempre de mi serás parte
porque al fin al cabo
a amar me enseñaste.
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