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Entre cardos. (Img 6 de agosto 2021)

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.
 

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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.
Acá el cardo crece como la mala hierba y si pincha es porque sabe lo que vale.
Un abrazo, Alonso.
 
Acá el cardo crece como la mala hierba y si pincha es porque sabe lo que vale.
Un abrazo, Alonso.
Aquí también se les trata de malas hierbas, pero creo que mala hierba no hay ninguna; todas cumplen su función.
En verano mueren para resucitar en primavera... y yo retiro sus esqueletos en el mes de junio.
Un abrazote, Sergio, desde los campos ya.
 
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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.

Hay infinidad de plantas que son menospreciadas a pesar de ser de importancia medicinal, por aquí hay mil y un yerbas que son curativas y por su aspecto son tratadas como maleza. Hiciste bien en componer para el cardo estos buenos versos hermanaso !! Me alegró verte de nuevo Alonso.
 
Hay infinidad de plantas que son menospreciadas a pesar de ser de importancia medicinal, por aquí hay mil y un yerbas que son curativas y por su aspecto son tratadas como maleza. Hiciste bien en componer para el cardo estos buenos versos hermanaso !! Me alegró verte de nuevo Alonso.
Hola hermano Selenschek. De las montañas de los cardos primaverales vengo, y fue allí que vi esta imagen. Le debía un poema, aunque en verano se sequen y haya que retirar sus esqueletos.
Medicinales son y beneficiosos como muchas otras plantas que conviven con nosotros y merecen su espacio.
Un abrazote amigo, antes de empezar con la campaña citrícola.
 
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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.
Así es la vida y lo que nos ofrece. A veces pincha y en ocasiones alivia. Cosas de la naturaleza en que reparan los poetas.
Versos con sentido, que nos llevan a ver que la realidad nunca tiene una sola cara.
Un abrazo.
 
Así es la vida y lo que nos ofrece. A veces pincha y en ocasiones alivia. Cosas de la naturaleza en que reparan los poetas.
Versos con sentido, que nos llevan a ver que la realidad nunca tiene una sola cara.
Un abrazo.
Un comentario que me ha encantado porque llegaste al fondo de esta dualidad que es la vida. Todo es bueno o es malo, según para lo que se utilice y según con los ojos con los que se mire.
Un gran abrazo, Luis, y aquí seguimos mimetizados con lo que nos rodea.
 
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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.

Incluso secos los cardos sirven para bellas composiciones decorativas en interiores, buen poema en su honor nos presentas.

Esos_cardos.png
 
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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.
Ayyy cada uno de nosotros y de los seres vivos tenemos una función que cumplir, todos somos útiles y necesarios en el ciclo de la vida, todos importantes, amigo Alonso, pero tus deliciosas letras lo dicen con vehemencia y lirismo y nos conciencian de forma bella de la importancia de la Naturaleza y de todo cuanto la puebla. Encantada de leerte mi querido y admirado amigo.....muaáááácksssssss
 
Incluso secos los cardos sirven para bellas composiciones decorativas en interiores, buen poema en su honor nos presentas.

Esos_cardos.png
En la montaña,
van creciendo a sus anchas
por primavera.
En exteriores,
el verano los seca,
son sementera.
Algún cardo resiste en el centro de los floreros de casa, pero cuando más lucen es en su terreno (y en parte el mío) cuando subo por primavera.
Muy agradecido, Maramín, por la mirada y el comentario.
 
Ayyy cada uno de nosotros y de los seres vivos tenemos una función que cumplir, todos somos útiles y necesarios en el ciclo de la vida, todos importantes, amigo Alonso, pero tus deliciosas letras lo dicen con vehemencia y lirismo y nos conciencian de forma bella de la importancia de la Naturaleza y de todo cuanto la puebla. Encantada de leerte mi querido y admirado amigo.....muaáááácksssssss
Así es, todo tiene su función y una belleza que apreciar en plena naturaleza. No son nada cuatro espinas; la rosa también las tiene y no por ello deja de ser una inspiración para los poetas. Por la montaña tenemos víboras hocicudas, alacranes, escolopendras… pero si no se las molesta, viven y dejan vivir sin veneno alguno.

Muchas gracias, Lomi, y un abrazote hasta tus tierras sureñas.
 
Tu poema es un canto a la vida, a la convivencia y armonía. Todos somos útiles de una u otra forma en vida o después de ella, porque como dicen nada se pierde todo se transforma. El cardo es muy bello, en mis caminatas he tomado fotos de ellos y cuando se secan he colectado algunos para la casa. No soy de cortar flores cuando estas abren, me parecen más bellas en las plantas y creo que allí es donde pertenecen. Me encanta tu poema. Te dejo un gran abrazo amigo Alonso con mucha admiracion.
 
Silybum marianum, demostrado científicamente que es una verdadera maravilla para la salud hepática, evidentemente no debe faltar en la despensa de cualquier adicto a la cerveza que se precie ;). Un placer, Alonso. Abrazote amigo.

(Ah!, y enhorabuena por tu premio dominguero en el otro sitio, te lo digo aquí que a mí ya no me dejan felicitarte "en ese reino", jeje)
 
Última edición:
Tu poema es un canto a la vida, a la convivencia y armonía. Todos somos útiles de una u otra forma en vida o después de ella, porque como dicen nada se pierde todo se transforma. El cardo es muy bello, en mis caminatas he tomado fotos de ellos y cuando se secan he colectado algunos para la casa. No soy de cortar flores cuando estas abren, me parecen más bellas en las plantas y creo que allí es donde pertenecen. Me encanta tu poema. Te dejo un gran abrazo amigo Alonso con mucha admiracion.
Me gusta esa energía que traes; todo se transforma, incluso más allá de la vida.
En mi terreno nacen muchos cardos, y allí viven, se reproducen y mueren; cuando llego, entre mayo y junio, retiro sus esqueletos de las sendas y la plaza para que vuelvan a empezar su ciclo sin impedirnos el paso. Al mismo tiempo, otras plantas más veraniegas colonizan los alrededores.
Un abrazo, Laly, desde este patio lleno de plantas.
 
Silybum marianum, demostrado científicamente que es una verdadera maravilla para la salud hepática, evidentemente no debe faltar en la despensa de cualquier adicto a la cerveza que se precie ;). Un placer, Alonso. Abrazote amigo.

(Ah!, y enhorabuena por tu premio dominguero en el otro sitio, te lo digo aquí que a mí ya no me dejan felicitarte "en ese reino", jeje)
Hola Luis; por aquí y por allá seguimos a ratos, cada vez menos para poder tener tiempo para otras cosas.
Lo bueno y lo malo de los cardos, pero la cervecita que no falte, ni el vino, para las buenas digestiones o refrigerios.
Me sorprendió ese reconocimiento, pero me alegró el domingo; después ya comprendí, minimamente, lo que estaba pasando desde que me ausenté.
Ahora a coger naranjas como un loco, que esas sí que me tiene que pagar las próximas y largas vacaciones, je, je. (por supuesto llevo un par de cervezas)
Un abrazote, Luís, por aquí y por allá o por donde sea, mientras se disuelve el rocío de los árboles.
 
Jeje, no se te escapa una ;). Otro abrazo amigo.
Uy, uy, uy... que sí que se me escapan muchas; pero es porque dejo que vuelen, que vuele el pensamiento, mientras me refugio entre cuatro paredes, una cueva, un soliloquio, o como se llame eso de mantenerse con cuatro viandas y un par de cervezas para aplacar la sed y mantener la sombra.
Nos hacemos mayores y nos acomodamos a la vieja usanza. Después en el trabajo doy el do de pecho... siempre que el tiempo lo permita y se puedan arañar unos minutos para llegar a casa antes de la puesta del sol.
Hoy de nuevo rocío, y vengo unos minutos después de un buen bar-almuerzo.
Un abrazote, Luís, y al tajo.;)o_O
 
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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.

Inspirarse en un cardo para crear un poema es singular. No sabía que fuera medicinal, busqué en internet y ahi dice que es una planta medicinal: leyendo siempre se aprende algo nuevo
 
Inspirarse en un cardo para crear un poema es singular. No sabía que fuera medicinal, busqué en internet y ahi dice que es una planta medicinal: leyendo siempre se aprende algo nuevo
Muchas gracias, Rigel, y encantado de verte de nuevo por este espacio al que las faenas de campo me impiden venir cuando yo quisiera.
Medicinales son los cardos y decorativos en los centros de mesa, aunque a mí lo que más me gusta es ver su ciclo en plena naturaleza.

Un gran abrazo amigo desde estos campos en los que uno se inspira con lo que tiene cerca.
 
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Ay, mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.
Cada forma natural presenta sus esencias, has sabido de su habilidad y has comprendido
su vida que se entrega en ese temporal de espacios para definirlos. el tambien es
materia natural para cuidarlos. una buena obra muy bien acompasada a la imagen
selecccionada. saludos amables de luzyabsenta
 
Cada forma natural presenta sus esencias, has sabido de su habilidad y has comprendido
su vida que se entrega en ese temporal de espacios para definirlos. el tambien es
materia natural para cuidarlos. una buena obra muy bien acompasada a la imagen
selecccionada. saludos amables de luzyabsenta
Muchas gracias, Luzyabsenta, por esta presencia entre espacios y renglones. Poco falta para volver a las Tierras de cardos y mil variedades más que nos regala el entorno.
Un abrazo compañero, junto al agradecimiento.
 
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bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Yuyo amigo que remedias
la tos y sanas el hígado,
que me proteges de víboras
y de algún que otro vahído.

Cardo que, cuando desbrozo,
te defiendes con tus pinchos,
que produces urticaria;
en mis manos te he sentido.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo con sentido.

Limpias mi sangre de azúcares
ocupando los baldíos,
me regalas tus semillas,
tus hojas; siempre solícito.

Broza que, cual invasora,
me atacas en mis dominios;
en verano hierba seca
entre romeros y olivos.

Ay mal de mis males,
bien de mis dolencias,
cardo consentido.

Tú me cuidas; con cuidado
te protejo y te limito.
Compartimos vida y muerte,
estaciones y caminos.[/QUOT

No tengo ni idea,
pero que delicadeza y cuantos mimos, eso sí, cada cual en su sitio, genial.
(y yo intentando colarme en un espacio del que no sé naaa, jaja)
De lujo, mi Alonso.
Besos
 
No tengo ni idea,
pero que delicadeza y cuantos mimos, eso sí, cada cual en su sitio, genial.
(y yo intentando colarme en un espacio del que no sé naaa, jaja)
De lujo, mi Alonso.
Besos
Pues no recuerdo de mi viaje a Las Canarias si había cardos o no; pero seguro que haberlos haylos en esas preciosas islas de naturaleza infinita. De lo que sí me acuerdo es de los lagartos que paseaban por las rocas y las arenas negras de sus playas.
En este mundo hay sitio para todos, y entre "mases" y menos un equilibrio.
Besos desde la península, Ro, de martes y a la hora de ponerse en marcha.
 

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