Entre dos mares

marquelo

Negrito villero
No digas nada,
no te adueñes de la sombra
que cayó bajo
el grito destendido de la horca
ni de las horas en que brillaron más las rosas
no te entregues al sabor traicionero de la resaca
ni al filoso juramento del traidor
cuando te alineó desnuda en el pétreo sabor del deseo.
Yo veo una ráfaga de viento que viene cayendo
con una insinuación de perdón bajo su brisa
con un camino bajo el lomo de las hormigas amarillas
donde el pan brilla más junto a los ríos
y recuerda el sabor oceánico de mis labios
la balsa que sujeté con las manos para que todos
tus cabellos volaran como el cándido brío de las cometas.
No digas nada ahora que se abrieron todas las puertas de tus ojos
no vaciles ni dejes alguna pestaña abierta a la codicia
que todo amor es sustancia solo en tu rubor
y el firmamento es un tatuaje sobre tu frente.
 
Última edición:
No digo nada, ni me adueño de la sombra... pero sí te diré que me encanta ver, leer y disfrutar de esta nueva etapa, en la que estás escribiendo realmente muy buenos poemas, tal vez por la temática amorosa apasionada y sensual con la que imprimes, y es el estilo que a mí me cautiva y me gusta escribir. Saludos y felicitaciones.
 

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