Extravagante
Poeta recién llegado
Cierro los ojos
y la calle sigue gritando,
la lluvia es solo un eco
que se pierde entre los edificios rotos.
El tiempo no tiene forma aquí,
ni pasado ni futuro,
solo este instante
de luz artificial y humo.
Te vi,
en ese parpadeo que fue eterno,
tus manos rojas de tanto tocar la nada.
Te vi,
y el ruido dejó de existir.
Y ahora,
cuando los muros caen,
cuando las pantallas nos absorben,
me pregunto si algún día
alguien verá
lo que quedó entre nosotros:
una verdad sin nombre,
un grito que no tuvo voz.
y la calle sigue gritando,
la lluvia es solo un eco
que se pierde entre los edificios rotos.
El tiempo no tiene forma aquí,
ni pasado ni futuro,
solo este instante
de luz artificial y humo.
Te vi,
en ese parpadeo que fue eterno,
tus manos rojas de tanto tocar la nada.
Te vi,
y el ruido dejó de existir.
Y ahora,
cuando los muros caen,
cuando las pantallas nos absorben,
me pregunto si algún día
alguien verá
lo que quedó entre nosotros:
una verdad sin nombre,
un grito que no tuvo voz.