Era un hombre preciso, don preciso, y la casa la tenia cerca, don preciso.
Don preciso era libre, no tenia superiores; gobernaba su vida, don preciso.
Él solo organizaba, mandaba, pensaba...; arriesgaba con decisión, don preciso.
El móvil le daba a don preciso la oportunidad de un corto y merecido descanso
en medio de papeles y problemas precisos de resolver con decisión y celeridad.
Pero sabía don preciso que las escapadas no podían ser de más de media hora
de su casa o, en su defecto, de treinta kilómetros máximo.
Don preciso era consciente de las consecuencias nefastas que podría suponer
cualquier percance si estaba más de media hora o, en su defecto, a más de treinta
kilómetros de su círculo de seguridad.
Se había puesto una cinta al cuello y una funda hermética donde depositaba
su preciado móvil, don preciso.
Un día, practicando don preciso su deporte favorito, zas, sonó el móvil y tuvo
que lanzar todos los atuendos al mar para regresar nadando a la playa, don preciso.
Se asustó mucho esta vez, don preciso. Cosas de don preciso.
Pero un día, don preciso se despistó y estuvo más de media hora fuera de casa o,
en su defecto, a más de treinta kilómetros de distancia: Había rebasado don preciso
su círculo de seguridad.
Llegó a casa, don preciso y se quedó boquiabierto: Los niños llorando, la mujer pro-
testando, los deberes por hacer, sin lavarse los dientes... ¡qué desastre, don preciso!
Por primera vez la mujer le tiraba algo en cara: Nunca habían ido una semana entera
de viaje. Don preciso le volvía a explicar lo de la media hora o, en su defecto, los fatídicos
treinta kilómetros del círculo de seguridad.
Pero la mujer se estaba poniendo ya nerviosa y levantaba la voz a don preciso. Incluso
se puso maleducada y llegó a decirle -pobre don preciso- que a ver si se decidía a hacer
el amor durante más de media hora o, en su defecto, ir a un hotel a más de treinta
kilómetros de casa.
Nunca don preciso había visto así a su mujer-pobre don preciso-. Esto le dolió profundamente.
Tanto, que don preciso le prometió a su mujer que buscaría la manera de dedicarle
más de media hora o, en su defecto ...... a más de treinta kilómetros.
Don preciso era libre, no tenia superiores; gobernaba su vida, don preciso.
Él solo organizaba, mandaba, pensaba...; arriesgaba con decisión, don preciso.
El móvil le daba a don preciso la oportunidad de un corto y merecido descanso
en medio de papeles y problemas precisos de resolver con decisión y celeridad.
Pero sabía don preciso que las escapadas no podían ser de más de media hora
de su casa o, en su defecto, de treinta kilómetros máximo.
Don preciso era consciente de las consecuencias nefastas que podría suponer
cualquier percance si estaba más de media hora o, en su defecto, a más de treinta
kilómetros de su círculo de seguridad.
Se había puesto una cinta al cuello y una funda hermética donde depositaba
su preciado móvil, don preciso.
Un día, practicando don preciso su deporte favorito, zas, sonó el móvil y tuvo
que lanzar todos los atuendos al mar para regresar nadando a la playa, don preciso.
Se asustó mucho esta vez, don preciso. Cosas de don preciso.
Pero un día, don preciso se despistó y estuvo más de media hora fuera de casa o,
en su defecto, a más de treinta kilómetros de distancia: Había rebasado don preciso
su círculo de seguridad.
Llegó a casa, don preciso y se quedó boquiabierto: Los niños llorando, la mujer pro-
testando, los deberes por hacer, sin lavarse los dientes... ¡qué desastre, don preciso!
Por primera vez la mujer le tiraba algo en cara: Nunca habían ido una semana entera
de viaje. Don preciso le volvía a explicar lo de la media hora o, en su defecto, los fatídicos
treinta kilómetros del círculo de seguridad.
Pero la mujer se estaba poniendo ya nerviosa y levantaba la voz a don preciso. Incluso
se puso maleducada y llegó a decirle -pobre don preciso- que a ver si se decidía a hacer
el amor durante más de media hora o, en su defecto, ir a un hotel a más de treinta
kilómetros de casa.
Nunca don preciso había visto así a su mujer-pobre don preciso-. Esto le dolió profundamente.
Tanto, que don preciso le prometió a su mujer que buscaría la manera de dedicarle
más de media hora o, en su defecto ...... a más de treinta kilómetros.
Última edición: