alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Se fue su voz, el eco de su risa
el campo abierto, se plegó vencido
tendido estaba el niñito sin suerte
sus ojos abiertos, mirando al cielo
El no supo del color de las banderas
ni de la envidia de los hombres que matan
en su esperanza buscaba una madre
esa madre que nunca llegaría
Y mientras los grandes hombres con boca chica
insultan, desprecian a los adversarios
sin importarle si caen , uno o ciento
tan solo les importan sus ideales
Es la miseria humana que se justifica
diciendo con voz altanera
soy poderoso, poco me importa
que cada uno piense como quiera
Se fue su voz, el eco de su risa
mientras suspiraba por un trozo de pan
a su lado un camión roto, lleno de polvo
que una tarde recogió del suelo
el campo abierto, se plegó vencido
tendido estaba el niñito sin suerte
sus ojos abiertos, mirando al cielo
El no supo del color de las banderas
ni de la envidia de los hombres que matan
en su esperanza buscaba una madre
esa madre que nunca llegaría
Y mientras los grandes hombres con boca chica
insultan, desprecian a los adversarios
sin importarle si caen , uno o ciento
tan solo les importan sus ideales
Es la miseria humana que se justifica
diciendo con voz altanera
soy poderoso, poco me importa
que cada uno piense como quiera
Se fue su voz, el eco de su risa
mientras suspiraba por un trozo de pan
a su lado un camión roto, lleno de polvo
que una tarde recogió del suelo