
Érase una vez
Ya no sé si contar las lágrimas,
tal vez abrazar a la soledad,
cantar con el silencio sin notas;
de pronto lacerar la realidad,
engañar al dolor de la oscuridad
pero...
Los aullidos se atascan cuando
trato de parir el sufrimiento,
y sólo quedo rodeado de mi mundo
sin pixeles ni toques de arte;
solo con dagas que se precipitan
en el tiempo como gotas de agua
que no refrescan. Pero... Si
duelen y se clavan cada vez más.
Una amistad imaginada,
hoy una decepción creada,
y la única verdad es lastimada;
y vuelvo... A ese lugar donde
se hunde la sonrisa y se aprieta
el alma, susurra el viento
y llorando me acurruco, me miento
para no hacer más honda la herida.
Pero...
Ya es demasiado tarde, hasta la luna
deja que su fulgor me dañe,
y es donde el llanto es como la lluvia
que perfora como ácido mi piel.
Simplemente duele.
Ahora soy como el payaso sin risa
que para vivir llora al reír
y para sobrevivir no vive,
solo subsiste.