Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oda trenzada
La Oda trenzada es mi creación poética en el trabajo experimental con rima y métrica.
Se puede poner en práctica con versos decasílabos, endecasílabos, dodecasílabos y alejandrinos, combinando las dos rimas: asonantes externas y consonantes internas.
Cual sea la medida de los versos cumple con los requisitos siguientes:
Esquema para las rimas asonantes externas:
(A-B-A)…(C-D-C)…(E-F-E)…(G-H-G)…(i-J-i)…(KLK)
Como pueden ver estas rimas asonantes externas son distinta en cada terceto
y el 2º verso queda libre respecto a estas rimas.
Rimas consonantes internas:
_En cada terceto el 1º verso rima en consonancia interna con el 2º verso.
_En cada terceto el 2º verso rima en consonancia interna con el 3º verso.
_La rima consonante interna y el acento rítmico varían, teniendo en cuenta la medida de los versos y si están divididos en hemistiquios.
Versos decasílabos, acento rítmico fijo: 3,6,9
La rima consonante interna se produce en la 4ta sílaba métrica de los versos 2º...3º
Sigo siendo la miel de amapola,
la gran ola que arrastra tu vida
esa brida que amarra tu sombra.
Es tu afán lujurioso al buscarme
y llamarme con voz encelada,
ya de nada se enervan tus carnes.
Son tus celos absurdos…muy bobos,
no son probos ni hay luz en tu frente,
quita el puente por donde andas cojo.
De un jardín imperial soy abeja
que no deja jamás apagado
el reinado de su gran colmena.
¡Ven y besa mi cáliz…mi pecho:
este lecho vestal de fragores,
los vapores que vuelvan al cielo!
¡Ni la brisa podrá ya apagarnos
solo darnos de amor más altura
la dulzura de nísperos tantos…!
la gran ola que arrastra tu vida
esa brida que amarra tu sombra.
Es tu afán lujurioso al buscarme
y llamarme con voz encelada,
ya de nada se enervan tus carnes.
Son tus celos absurdos…muy bobos,
no son probos ni hay luz en tu frente,
quita el puente por donde andas cojo.
De un jardín imperial soy abeja
que no deja jamás apagado
el reinado de su gran colmena.
¡Ven y besa mi cáliz…mi pecho:
este lecho vestal de fragores,
los vapores que vuelvan al cielo!
¡Ni la brisa podrá ya apagarnos
solo darnos de amor más altura
la dulzura de nísperos tantos…!