Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres
Eres la voz del silencio,
que se pierde profunda
entre las voces del tiempo;
Eres la calma del llanto,
con tus lágrimas blancas
en mi corazón penetrando;
Eres un relámpago blanco,
que reluces en mi vida
cómo un santuario de amor,
cómo una causa perdida;
Eres la sal de la tierra,
que silencias mis besos
con la sangre nueva,
de los cerezos;
Eres la distancia que se aleja,
¡y se vuelve para preguntar!,
¿dónde están las almas,
las almas, que se llevó la mar?;
Y eres el sueño dormido,
que se perdió en el amor
pero no, en el olvido;
Y eres la verdad despierta,
que se murió despacio
sin llegar a ver, su herida abierta.
Autor: Ángel San Isidro
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