Dimitar
Poeta recién llegado
Me despiertan los graznidos
rumiantes nocturnos
acechando en el vacío
contando instantes.
La mañana me abraza
el Sol me besa dulcemente
me sonroja las mejillas,
alumbra mi alma.
El cielo proclama
la libertad de las nubes
indiferentes
vagan por su manto.
A mi izquierda
la serpiente me observa
se enreda en la rama
y con astucia me tienta.
A mi derecha
se encuentra una cruz
cuya madera está podrida
por las falsas promesas.
Mi camino he escrito
mi destino he decidido.
El saber guiará mis pasos
mi fe, me alejará de los humanos.
Soy un ermitaño
que ha hallado su sentido.
Del desconsuelo huí
y me refugié entre los coloridos montes
formados por mis libros.
Vivo entre paredes
formadas de hormigón y miedo,
pero aquí, ahora,
soy un simple ermitaño.
rumiantes nocturnos
acechando en el vacío
contando instantes.
La mañana me abraza
el Sol me besa dulcemente
me sonroja las mejillas,
alumbra mi alma.
El cielo proclama
la libertad de las nubes
indiferentes
vagan por su manto.
A mi izquierda
la serpiente me observa
se enreda en la rama
y con astucia me tienta.
A mi derecha
se encuentra una cruz
cuya madera está podrida
por las falsas promesas.
Mi camino he escrito
mi destino he decidido.
El saber guiará mis pasos
mi fe, me alejará de los humanos.
Soy un ermitaño
que ha hallado su sentido.
Del desconsuelo huí
y me refugié entre los coloridos montes
formados por mis libros.
Vivo entre paredes
formadas de hormigón y miedo,
pero aquí, ahora,
soy un simple ermitaño.