Él prepara sus maletas
con lentitud insensible,
con optimismo en sus venas.
Ella lo observa en silencio
y su corazón herido,
se consume recordando.
Él ha llegado a la puerta,
sabe que su viaje es largo;
se vuelve a sus ojos, busca,
espera que diga algo.
Ella baja los suyos...
solo está llorando.
Él se aleja despacio,
como quien ubica el rumbo.
No habla, no observa ni escucha
las lágrimas que se escapan;
¡parece adormecido...!
Solo está calculando.
Y cuentan los amigos
que pasaron los años,
ella perdió su juicio,
habla sola, divaga
y escondida en las esquinas,
aún sigue llorando.
Él perdió la sonrisa
y el alma en aquel pasado.
Tarde entendió que el sueño,
infalible y deslumbrante,
que buscó en otro regazo,
lo estuvo siempre acompañando.
con lentitud insensible,
con optimismo en sus venas.
Ella lo observa en silencio
y su corazón herido,
se consume recordando.
Él ha llegado a la puerta,
sabe que su viaje es largo;
se vuelve a sus ojos, busca,
espera que diga algo.
Ella baja los suyos...
solo está llorando.
Él se aleja despacio,
como quien ubica el rumbo.
No habla, no observa ni escucha
las lágrimas que se escapan;
¡parece adormecido...!
Solo está calculando.
Y cuentan los amigos
que pasaron los años,
ella perdió su juicio,
habla sola, divaga
y escondida en las esquinas,
aún sigue llorando.
Él perdió la sonrisa
y el alma en aquel pasado.
Tarde entendió que el sueño,
infalible y deslumbrante,
que buscó en otro regazo,
lo estuvo siempre acompañando.