Anaid Anelim Luna
Poeta recién llegado
La mirada distraída con el culpable caminar,
se cruza, ¡Oh! sorpresa, con tu fase pupilar,
¿qué decir?, no descubrí.
Es el amigo, es el afán de no pensar
y al mismo tiempo abrazar el recordar.
Es el hombre de la escritura muerta,
es el soñar,
es el hola pronunciado por sus dos labios,
es brutal.
es el beso que me envío en el viento,
es brutal.
Y ese brutal enseñado entre locuras,
Son historias de no olvidar.
¿Qué instante inaudito nos hizo parar?,
¿qué instante necio nos llevó a navegar?
Instante, no como tantos,
es brutal.
Y seguimos el rumbo por el afán,
pero nuestros ojos se buscan y segundos más tarde,
nos volvemos a encontrar,
son esos mirares,
es brutal.
De nuevo me enjabono con su presencia,
cruzamos las miradas absortas,
nos miramos fijamente
y rápidamente las dejamos pasar.
Acicalo un leve respirar,
Es brutal.
se cruza, ¡Oh! sorpresa, con tu fase pupilar,
¿qué decir?, no descubrí.
Es el amigo, es el afán de no pensar
y al mismo tiempo abrazar el recordar.
Es el hombre de la escritura muerta,
es el soñar,
es el hola pronunciado por sus dos labios,
es brutal.
es el beso que me envío en el viento,
es brutal.
Y ese brutal enseñado entre locuras,
Son historias de no olvidar.
¿Qué instante inaudito nos hizo parar?,
¿qué instante necio nos llevó a navegar?
Instante, no como tantos,
es brutal.
Y seguimos el rumbo por el afán,
pero nuestros ojos se buscan y segundos más tarde,
nos volvemos a encontrar,
son esos mirares,
es brutal.
De nuevo me enjabono con su presencia,
cruzamos las miradas absortas,
nos miramos fijamente
y rápidamente las dejamos pasar.
Acicalo un leve respirar,
Es brutal.
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