Es hora

Jairo Castillo Romerin

Poeta adicto al portal
ES HORA




Ya es hora. El mediodía junta todas sus hogueras, enciende todas sus haciendas y el frío mañanero es tan solo el recuerdo de lo que fue la madrugada. Es hora, me asomo a estos tedios que son mis manos; nada han hecho desde entonces. Sé que toda verdad está escondida entre viejos mamotretos empolvados y toda lumbre es solo la abrasión de llamar olvido a estos carbones de cenizo aliento.





Es hora de provocar fuego en mis angustias y quemar entre notas la ensordecida paz de mi cuna; lo que me habita desde que tengo un nombre y porfía un espacio por propio derecho.





Es hora de perseguir entre luces noctámbulas las viejas palabras que no he escuchado nunca; los viejos símbolos que descifran mi paso fugaz de noche a noche por las entrañas del tiempo.
 
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ES HORA




Ya es hora. El mediodía junta todas sus hogueras, enciende todas sus haciendas y el frío mañanero es tan solo el recuerdo de lo que fue la madrugada. Es hora, me asomo a estos tedios que son mis manos; nada han hecho desde entonces. Sé que toda verdad está escondida entre viejos mamotretos empolvados y toda lumbre es solo la abrasión de llamar olvido a estos carbones de cenizo aliento.





Es hora de provocar fuego en mis angustias y quemar entre notas la ensordecida paz de mi cuna; lo que me habita desde que tengo un nombre y porfía un espacio por propio derecho.





Es hora de perseguir entre luces noctámbulas las viejas palabras que no he escuchado nunca; los viejos símbolos que descifran mi paso fugaz de noche a noche por las entrañas del tiempo.

INTERESANTE
un beso
Rosario
 
ES HORA





Ya es hora. El mediodía junta todas sus hogueras, enciende todas sus haciendas y el frío mañanero es tan solo el recuerdo de lo que fue la madrugada. Es hora, me asomo a estos tedios que son mis manos; nada han hecho desde entonces. Sé que toda verdad está escondida entre viejos mamotretos empolvados y toda lumbre es solo la abrasión de llamar olvido a estos carbones de cenizo aliento.





Es hora de provocar fuego en mis angustias y quemar entre notas la ensordecida paz de mi cuna; lo que me habita desde que tengo un nombre y porfía un espacio por propio derecho.






Es hora de perseguir entre luces noctámbulas las viejas palabras que no he escuchado nunca; los viejos símbolos que descifran mi paso fugaz de noche a noche por las entrañas del tiempo.



Buen escrito, con buenos propósitos. Un placer pasar. Un abrazo.
 

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