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Es lo correcto

Julián Varela Navarro

Poeta recién llegado
Es lo correcto







Verás que solo creo pinturas, sólo me río con los personajes de las pinturas.

Y espero un día quitarlas de ahí y llevarlas a andar

con flores de gardenia, por la ciudad completa de cerezos.




Antes mis villanos me perseguían con una rosa en la mano,

ahora en la mano está la rosa y camuflado está el cuchillo.

Ellos son muy inocentes

para crear respuestas métricamente bellas.



¡No me digan que a los veinte años aprendieron!

¡Yo creo que aprendí desde los catorce!,

otros aprendieron al nacer.

Tu mano aún es viscosa, y resbala mis secretos en tu boca cuando te relames con ella.






—Sus ojos no te ven a ti, ven dentro suyo, ven un deambulador.



Quiero castigar y reestablecer.

Descubrí que para hilvanar correctamente

debo unir armónicamente el tono de la palabra.

Subir, ser un humano de discurso,

crear un nombre y cambiar el mundo.

En una plaza yo pronunciaré versos.

Reestableceré conjuntamente el orden.



Firma la junta un diez de julio.

Una Tragedia conduce,

con temblores, mi atención inquietamente.



Libera su máscara,

descubro el familiar que impera en esa silla.

Ahora con temblores más fuertes,

inserta los dedos en la copa.



La Mente guía los pretensiosos.

Yo: pretencioso,

no merezco este mundo.

Muero joven sin la bondad necesitada,

sin el poder de un joven realista seguidor de las pretensiones del corazón.



En algún momento fui perturbado.

Quien me conoce cercanamente,

supo que la codicia se presentaría inocente,

y allí se resguardaría.



Los felinos ojos en la oscuridad aterran la empresa humana, eso a mí me iba de bien.

La traición a mis pasiones

es una arista que entre más bien paneada fue más infeliz me hizo.




Un niño ve al ser humillado, la imagen de un hombre desterrado, un hombre olvidado:

aquella es la imagen que crea la mente de un joven ansioso.



Mi asesinato y mis discursos

formaban parte de un delirio.

La luz del sol avanza en mi huerto sin obstáculos.

En el pasillo jasminoides, en el escritorio una esfera sin rayas y resonante por dentro.









- Julián Varela Navarro
 
Última edición:
Es lo correcto







Verás que solo creo pinturas, sólo me río con los personajes de las pinturas.

Y espero un día quitarlas de ahí y llevarlas a andar

con flores de gardenia, por la ciudad completa de cerezos.




Antes mis villanos me perseguían con una rosa en la mano,

ahora en la mano está la rosa y camuflado está el cuchillo.

Ellos son muy inocentes

para crear respuestas métricamente bellas.



¡No me digan que a los veinte años aprendieron!

¡Yo creo que aprendí desde los catorce!,

otros aprendieron al nacer.

Tu mano aún es viscosa, y resbala mis secretos en tu boca cuando te relames con ella.






—Sus ojos no te ven a ti, ven dentro suyo, ven un deambulador.



Quiero castigar y reestablecer.

Descubrí que para hilvanar correctamente

debo unir armónicamente el tono de la palabra.

Subir, ser un humano de discurso,

crear un nombre y cambiar el mundo.

En una plaza yo pronunciaré versos.

Reestableceré conjuntamente el orden.



Firma la junta un diez de julio.

Una Tragedia conduce,

con temblores, mi atención inquietamente.



Libera su máscara,

descubro el familiar que impera en esa silla.

Ahora con temblores más fuertes,

inserta los dedos en la copa.



La Mente guía los pretensiosos.

Yo: pretencioso,

no merezco este mundo.

Muero joven sin la bondad necesitada,

sin el poder de un joven realista seguidor de las pretensiones del corazón.



En algún momento fui perturbado.

Quien me conoce cercanamente,

supo que la codicia se presentaría inocente,

y allí se resguardaría.



Los felinos ojos en la oscuridad aterran la empresa humana, eso a mí me iba de bien.

La traición a mis pasiones

es una arista que entre más bien paneada fue más infeliz me hizo.




Un niño ve al ser humillado, la imagen de un hombre desterrado, un hombre olvidado:

aquella es la imagen que crea la mente de un joven ansioso.



Mi asesinato y mis discursos

formaban parte de un delirio.

La luz del sol avanza en mi huerto sin obstáculos.

En el pasillo jasminoides, en el escritorio una esfera sin rayas y resonante por dentro.









- Julián Varela Navarro
A veces sentimos la necesidad de reestablecer el orden a través del poder de la palabra y el arte.

Saludos
 
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