Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es mi felicidad la sin sentido,
la santa vencedora del Averno,
la diosa que me llega de lo Eterno
vistiendo con caricias mi latido.
Es mi felicidad no haber perdido
las ganas de luchar contra el invierno,
invierno que congela lo que interno
me sacia de un calor desconocido.
Es ella la que aporta a mi costado
estrellas si la noche viene oscura
y soles donde amaneció nublado.
Es mi felicidad quien da estatura
-ahijada del Señor del otro lado-
al niño que me habita la dulzura.
la santa vencedora del Averno,
la diosa que me llega de lo Eterno
vistiendo con caricias mi latido.
Es mi felicidad no haber perdido
las ganas de luchar contra el invierno,
invierno que congela lo que interno
me sacia de un calor desconocido.
Es ella la que aporta a mi costado
estrellas si la noche viene oscura
y soles donde amaneció nublado.
Es mi felicidad quien da estatura
-ahijada del Señor del otro lado-
al niño que me habita la dulzura.