Es mi turno...

Gissel

Poeta recién llegado
¿sabes que es sentir un vació aquí?
grito, estaba enojada y tenia toda la razón
en estarlo, me había ido de su lado
sin previo aviso llevándome su corazón.

Le había dejado cuando un error cometió
y cuando yo buscaba huir, al termino
de un adiós volví, en sus brazos me recibió,
no me reclamo, solo me amo.

Pero le deje y de todo me quise olvidar,
ella lucho como loca porque lo intentara,
porque a sus brazos, a nuestro nido de amor
yo estuviera dispuesto de nuevo a entrar.

Siempre me negué a hacerlo sin
embargo su risa era mía, no podía soltarla,
en brazos de otro no quería verla,
de imaginarlo muero de celos.

Era la mujer más perfecta, la dama ideal
para cualquier mundano en este mundo,
la chica que se hallaba en sueños de muchos
y que solo yo tenia en el mundo real.

Fue mía, esa mujer soñada y adorada
por cada hombre, a mi me perteneció, mientras
lo hacia, lloro cada noche arrepintiéndose
del error que no pude perdonar, ni ella perdonarse.

No era mala, era la mas bondadosa
incluso la mas bella y amorosa
damisela sobre la faz de todo el planeta
tierra pero a su corazón me encargue de pisar.

La mujer que me amo se canso de justificar
cada una de mis fallas, poco a poquito me fue dejando
de amar, mientras comenzaba a darme cuenta
de lo mucho que me hacia falta.

Tarde era, esa mujer se había vuelto piedra,
era mas fría que el mismo invierno, de un corazón
carecía, ahora no era flor sino una hiedra
esa planta mala que en los campos nunca muere.

No puedo creer en que la he convertido,
mi dulce dama enamorada, perdóname cariño
por ser tan cobarde y haberte arrastrado
a este oscuro y sombrío destino.

Hiciste tanto como pudiste,
luchaste por lo que tu creíste que valía
la pena, ahora me toca a mi luchar aun
sabiendo que voy a perder.
 
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