Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es tal la plenitud que dio a la Vida
que nada de lo suyo se hace ajeno,
que horada la dureza del terreno
con huellas de palabra y bienvenida.
Divino por la Luz dejó encendida
la lumbre de su paso nazareno;
es tal su magnitud que no hay refreno
que pueda aminorar su acometida.
Se cuela por el hueco de la puerta
que queda sin cerrar por si la suerte
se llega con su Nombre y te despierta.
Es tal su claridad que hasta la Muerte
oscura se confunde y desacierta,
muriendo en un clamor por no tenerte.
que nada de lo suyo se hace ajeno,
que horada la dureza del terreno
con huellas de palabra y bienvenida.
Divino por la Luz dejó encendida
la lumbre de su paso nazareno;
es tal su magnitud que no hay refreno
que pueda aminorar su acometida.
Se cuela por el hueco de la puerta
que queda sin cerrar por si la suerte
se llega con su Nombre y te despierta.
Es tal su claridad que hasta la Muerte
oscura se confunde y desacierta,
muriendo en un clamor por no tenerte.