Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera perder mis zapatos,
Poder andar descalza todo el santo día.
Quisiera olvidarlos ó quemarlos.
¿Regalarlos?
¡Ni hablar!
Ni a mi peor enemigo se los daría.
Oprimen y aprietan.
No puedo correr ni bailar,
Ni tan siquiera caminar.
A veces,
Me los quito y doy unos pasitos.
Siento ésa quimera de plena libertad.
Me observan de cerca.
Murmuran palabras feas.
Saben dónde y cómo pisarme.
¡¡Los muy cabritos!!
Fuertemente atados y pegados.
Huyo de ellos.
Corriendo en círculos,
Me persiguen.
Quieren cazarme.
¡Socorro!
Yo más corro.
Entre letras,
Me escondo.
Aquí a salvo estaré.
Descalza el resto de mi vida.
¡¡Zapatos!!
¡¡¡Para qué!!!
-Aldonza,
mujer,
deja de correr,
calzate los pies.
Poeta,
¡Qué te den!
Poder andar descalza todo el santo día.
Quisiera olvidarlos ó quemarlos.
¿Regalarlos?
¡Ni hablar!
Ni a mi peor enemigo se los daría.
Oprimen y aprietan.
No puedo correr ni bailar,
Ni tan siquiera caminar.
A veces,
Me los quito y doy unos pasitos.
Siento ésa quimera de plena libertad.
Me observan de cerca.
Murmuran palabras feas.
Saben dónde y cómo pisarme.
¡¡Los muy cabritos!!
Fuertemente atados y pegados.
Huyo de ellos.
Corriendo en círculos,
Me persiguen.
Quieren cazarme.
¡Socorro!
Yo más corro.
Entre letras,
Me escondo.
Aquí a salvo estaré.
Descalza el resto de mi vida.
¡¡Zapatos!!
¡¡¡Para qué!!!
-Aldonza,
mujer,
deja de correr,
calzate los pies.
Poeta,
¡Qué te den!
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