Álex Hernández
Poeta recién llegado
Se van alejando los campos de hojas venideras.
Los fondos, las olas que descifran lo eterno
que es el tiempo en tus ojos.
Las caricias mudas que nos regalan
las noches de insomnio.
Ya no galopan
sobre el pasto.
Hemos levantado
los pies de la tierra.
Nos supimos náufragos
de lagos azules. Hemos huido,
de toda la gravedad y los silencios,
de los sueños de amor.
Se van alejando,
van nadando en el viento,
limpios, como la arena de una botella
que arrastra su tiempo. Como las llamas verdes
y sus cenizas de picor sobre el ombligo.
Ya no bailamos
sobre el llanto acuífero de peces dorados.
Los fondos, las olas que descifran lo eterno
que es el tiempo en tus ojos.
Las caricias mudas que nos regalan
las noches de insomnio.
Ya no galopan
sobre el pasto.
Hemos levantado
los pies de la tierra.
Nos supimos náufragos
de lagos azules. Hemos huido,
de toda la gravedad y los silencios,
de los sueños de amor.
Se van alejando,
van nadando en el viento,
limpios, como la arena de una botella
que arrastra su tiempo. Como las llamas verdes
y sus cenizas de picor sobre el ombligo.
Ya no bailamos
sobre el llanto acuífero de peces dorados.