Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
escribo para llenar con tinta el vacío
que va quedando entre las mariposas
que se van durmiendo tristes,
desahuciadas,
cómodas hasta la próxima en sus capullos,
lo hago por si de casualidad me sale un verso
que me quite el apetito de tenerte y me devuelva
las sencillas ganas de comer de nuevo con aquella
hambre de mirar el horizonte sin la sal en la mirada,
por si acaso aún me queda un verso largo y llano
que hable sin ardores de los tropezones de tu espalda,
escribo para no borrarme en mi silencio,
para no dejar de creer que aún tienen regreso las
palomas mensajeras y que sigue viva la melodía
del viento que se va silbando sobre el hombro
de los horizontes,
lo hago porque cuando hay noches de lluvia se
me agolpan los recuerdos en el daño y los suspiros
se me atoran como nudo en la garganta,
lo hago para no creer que la esperanza es vana cuando
escribo para salvarme del desahucio en defensa propia.
Due 23.08.2013 en una noche en la que está visto que la luna tiene tanta pena que la cubre tras las nubes cargadas de brillantes pedacitos de los mares.
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