Jacob Calzada
Jacob Calzada
Ese instante me amenaza
y no puedo continuar.
Porque el cielo marchitaba
tropecé en la gravedad,
las estrellas desaladas y
las aves sin hogar.
Ese instante me amenaza
no me permite vagar.
En un punto de la vida
derivé en su sentido,
de final no pintarías
aun fueses mi principio.
En un punto de mi vida
precisaste que marchar,
nunca seré el sacrificio
que esperaste venerar .
Meditar, cavilar, sin vial
lo que no nos rindió para amar.
Te dejé en manos del azar,
no entendí, eras mi hado y mi paz.
La pitaya, tacto ardiente,
vislumbraron conocernos.
Cayó el deseo por la pendiente
recuerdo sin conocerlo.
Pese a todo indulgentes
nos quisimos de verdad,
te retengo dulcemente
ahora que ya no estás.
Meditar, cavilar, sin vial
lo que no nos rindió para amar.
Te dejé en manos del azar,
no entendí, eras mi hado y mi paz.
Última edición: