El peso de la Luna
Poeta recién llegado
Ese oscuro atardecer que se lleva mi alma,
escuchando los pétalos caer en el anochecer.
Ese atardecer oscuro que no me falla,
viendo mis fantasmas crecer.
Ese oscuro atardecer que, al llegar, me deja escuchar mis risas y mis llantos,
haciéndome pensar si debo retirarme de una vez.
Mientras siento unas cálidas manos jurando sostenerme fuerte
y diciéndome: «Tú puedes».
Pero mi corazón no lo acepta esta vez.
Siempre, al mirar ese oscuro atardecer, pienso:
«¿Qué pensarán de mí?»,
«¿Entrarían en pánico o se conmoverían al verme así?»,
mostrando felicidad cuando mi corazón es solo un alfil.
En ese oscuro abismo están mis pensamientos,
que no se escapan fácilmente solo para ser feliz.
Es como tapar el sol con una lupa,
para que veas cuán difícil es salir de aquí.
Este oscuro pero precioso atardecer tiene eso:
historias y relatos de buenos y malos versos,
entrando en agonía con el silencio,
viendo la luna escapar lentamente en el oscuro universo.
El silencio y la oscuridad son uno,
siendo mortales cuando no hay una luz en esto.
Pensamientos que discurren como agua de lluvia,
quebrantando hasta a la persona más feliz y recta.
Y ahora, ¿qué hacemos?
La luna sigue ahí…
mirándome con compasión y angustia.
«Perdón, luna, no fui tan bueno para ti».
escuchando los pétalos caer en el anochecer.
Ese atardecer oscuro que no me falla,
viendo mis fantasmas crecer.
Ese oscuro atardecer que, al llegar, me deja escuchar mis risas y mis llantos,
haciéndome pensar si debo retirarme de una vez.
Mientras siento unas cálidas manos jurando sostenerme fuerte
y diciéndome: «Tú puedes».
Pero mi corazón no lo acepta esta vez.
Siempre, al mirar ese oscuro atardecer, pienso:
«¿Qué pensarán de mí?»,
«¿Entrarían en pánico o se conmoverían al verme así?»,
mostrando felicidad cuando mi corazón es solo un alfil.
En ese oscuro abismo están mis pensamientos,
que no se escapan fácilmente solo para ser feliz.
Es como tapar el sol con una lupa,
para que veas cuán difícil es salir de aquí.
Este oscuro pero precioso atardecer tiene eso:
historias y relatos de buenos y malos versos,
entrando en agonía con el silencio,
viendo la luna escapar lentamente en el oscuro universo.
El silencio y la oscuridad son uno,
siendo mortales cuando no hay una luz en esto.
Pensamientos que discurren como agua de lluvia,
quebrantando hasta a la persona más feliz y recta.
Y ahora, ¿qué hacemos?
La luna sigue ahí…
mirándome con compasión y angustia.
«Perdón, luna, no fui tan bueno para ti».