hace años
cuando iba al instituto
nos dieron charlas
sobre sexo seguro
de esas
en las que te regalan condones.
yo era un chaval inseguro
de 13 años que apenas
había besado a nadie,
rodeado en el aula
de féminas
que procuraban aparentar
a toda costa que eran seguras de si mismas
para ocultar
sus tremendos miedos
que no las dejaban dormir por las noches
y de machos de 15 o 16 hipersexuados
que se creían chulazos de película
para ver si alguna caía
sin apenas tener pelos en los huevos
(y en muchos casos, se demostró con el tiempo,
esta actitud solo era una burda careta a su homosexualidad).
y todas esas hembras en celo y esos machos descerebrados
iban a mi y a un amigo
pidiéndonos los condones que nos daban
charla tras charla
diciéndonos:
- venga va, vosotros no vais a utilizarlos.
y yo, confuso, y con la moral desencajada
contestaba:
- aquí los tenéis. Al menos yo no pierdo la virginidad
por hacerme la adulta con el primer idiota de 21
que me dirige la palabra, yendo taja un sábado por la noche.
Ella se ofendió,
pero se llevó el condón,
el mio y el de mi amigo.
luego, levantando bien el mentón
como si hiciera ver que estaba más ofendida
de lo que realmente estaba,
se marchó, diciendoles a sus amigas
lo soplagaitas que habíamos sido
(o lo descortes que fuimos, usando las palabras de la profesora que nos riñó).
luego intentaron hacernos la vida imposible
(como hasta entonces, en realidad)
pero la costumbre nos hacía inmunes.
lo siguiente que supe
fue que el novio de esta mujer, el de 21
le había puesto los cuernos con su mejor amiga
aún más creída si cabía
y lo dejaron, pero volvieron en menos de una semana
porque: 1. el era idiota
2. ella era incapaz de vivir sin idiotas a los que aferrarse.
En aquellos años iba con prisas por iniciarme,
que ya me quedaba atrás...
que estúpido yo también...
pero visto lo visto, me alegro del tiempo
y deseo que los preservativos los utilizaran
mejor
de lo que utilizaban su edad
y sus sentimientos.
cuando iba al instituto
nos dieron charlas
sobre sexo seguro
de esas
en las que te regalan condones.
yo era un chaval inseguro
de 13 años que apenas
había besado a nadie,
rodeado en el aula
de féminas
que procuraban aparentar
a toda costa que eran seguras de si mismas
para ocultar
sus tremendos miedos
que no las dejaban dormir por las noches
y de machos de 15 o 16 hipersexuados
que se creían chulazos de película
para ver si alguna caía
sin apenas tener pelos en los huevos
(y en muchos casos, se demostró con el tiempo,
esta actitud solo era una burda careta a su homosexualidad).
y todas esas hembras en celo y esos machos descerebrados
iban a mi y a un amigo
pidiéndonos los condones que nos daban
charla tras charla
diciéndonos:
- venga va, vosotros no vais a utilizarlos.
y yo, confuso, y con la moral desencajada
contestaba:
- aquí los tenéis. Al menos yo no pierdo la virginidad
por hacerme la adulta con el primer idiota de 21
que me dirige la palabra, yendo taja un sábado por la noche.
Ella se ofendió,
pero se llevó el condón,
el mio y el de mi amigo.
luego, levantando bien el mentón
como si hiciera ver que estaba más ofendida
de lo que realmente estaba,
se marchó, diciendoles a sus amigas
lo soplagaitas que habíamos sido
(o lo descortes que fuimos, usando las palabras de la profesora que nos riñó).
luego intentaron hacernos la vida imposible
(como hasta entonces, en realidad)
pero la costumbre nos hacía inmunes.
lo siguiente que supe
fue que el novio de esta mujer, el de 21
le había puesto los cuernos con su mejor amiga
aún más creída si cabía
y lo dejaron, pero volvieron en menos de una semana
porque: 1. el era idiota
2. ella era incapaz de vivir sin idiotas a los que aferrarse.
En aquellos años iba con prisas por iniciarme,
que ya me quedaba atrás...
que estúpido yo también...
pero visto lo visto, me alegro del tiempo
y deseo que los preservativos los utilizaran
mejor
de lo que utilizaban su edad
y sus sentimientos.