Un espectro, eso eres; una aparición de mi imaginación, una ilusión de mi corazón. Muerto estás, yo te maté, para que no quebraras más este frágil corazón que esperanzada te seguía esperando, el dolor y la sangre que salía de las grietas no podía soportarlo más.
Por eso cometí ese crimen infernal, pero al matarte a ti, parte de mi murió también y la parte que de mi vivía no pudo seguir viviendo más. Tú te aparecías causando alteraciones a mi corazón y luego desaparecías haciendo que su latir agitado fuera muriendo.
Mil veces vi tu venganza, esos ojos profundos y obscuros que venían por mi, para llevarme contigo, a donde reina la paz y tranquilidad; mas tu no podías llevarme a ese lugar porque no descansabas en paz, también había dolor en tu alma que no podías sanar más que que haciéndome sufrir a mi.
Buscaste consuelo en otros brazos y otros labios, muchos otros, mas no pudiste acabar con lo que sentías. Todo esto y el no tenerte más a mi lado fue acabando conmigo.
Muerta, muerta estoy, perdida en el limbo, tratando de encontrarte pero no te encuentro, y si te encuentro algún día, no sé si ese día será mi salvación o mi condena.
Por eso cometí ese crimen infernal, pero al matarte a ti, parte de mi murió también y la parte que de mi vivía no pudo seguir viviendo más. Tú te aparecías causando alteraciones a mi corazón y luego desaparecías haciendo que su latir agitado fuera muriendo.
Mil veces vi tu venganza, esos ojos profundos y obscuros que venían por mi, para llevarme contigo, a donde reina la paz y tranquilidad; mas tu no podías llevarme a ese lugar porque no descansabas en paz, también había dolor en tu alma que no podías sanar más que que haciéndome sufrir a mi.
Buscaste consuelo en otros brazos y otros labios, muchos otros, mas no pudiste acabar con lo que sentías. Todo esto y el no tenerte más a mi lado fue acabando conmigo.
Muerta, muerta estoy, perdida en el limbo, tratando de encontrarte pero no te encuentro, y si te encuentro algún día, no sé si ese día será mi salvación o mi condena.