Espejismo eterno
Todos anuncian el final
con mil formas diversas,
pero nadie conoce
el porqué de la existencia.
Una chispa dibuja
universos sin principio ni fin,
y no se extingue
por monos con pelo en el pecho.
Mil espejos superpuestos,
como diamantes eternos,
se sumergen en fluidos,
unos dentro de otros.
Felicidad del germen
en verdes recuerdos,
utópica distopía
que canta su renacer.
Cambio y recambio,
con la bondad infinita
de un corazón roto
por la doblez impuesta.
Estupidez al cubo se hizo líder,
engrandeciendo la incultura;
túneles de oro cavaron,
y los puentes los rompieron.
Huye de los ingratos,
de los falsos almirantes.
El amor —siempre él—
revive el alma,
aunque queme el cuerpo
con la podredumbre del dinero.
La nobleza obliga a elegir
entre la mente del tiempo escondido
y el reflejo fugaz del poder.
Limpia de paja la red cabalga
el ayer y el hoy en armonía,
si no te asusta la muerte
ni los tormentos de tu debilidad.
Arriba, abajo —la noria gira—
entre traición y sexo,
y un pozo de agua clara
que refleja el cielo.
Se unen todos los misterios:
la contradicción entre miseria
y el brillo del oro,
el blanco y el negro,
la crueldad sin norma,
la sangre derramada,
pecados sin freno.
La destrucción,
la revolución inminente.
Y aún así,
burbujas alimentan
las alas de las estrellas
donde el Edén —paciente—
nos espera
28/06/2025
©Dikia
Todos anuncian el final
con mil formas diversas,
pero nadie conoce
el porqué de la existencia.
Una chispa dibuja
universos sin principio ni fin,
y no se extingue
por monos con pelo en el pecho.
Mil espejos superpuestos,
como diamantes eternos,
se sumergen en fluidos,
unos dentro de otros.
Felicidad del germen
en verdes recuerdos,
utópica distopía
que canta su renacer.
Cambio y recambio,
con la bondad infinita
de un corazón roto
por la doblez impuesta.
Estupidez al cubo se hizo líder,
engrandeciendo la incultura;
túneles de oro cavaron,
y los puentes los rompieron.
Huye de los ingratos,
de los falsos almirantes.
El amor —siempre él—
revive el alma,
aunque queme el cuerpo
con la podredumbre del dinero.
La nobleza obliga a elegir
entre la mente del tiempo escondido
y el reflejo fugaz del poder.
Limpia de paja la red cabalga
el ayer y el hoy en armonía,
si no te asusta la muerte
ni los tormentos de tu debilidad.
Arriba, abajo —la noria gira—
entre traición y sexo,
y un pozo de agua clara
que refleja el cielo.
Se unen todos los misterios:
la contradicción entre miseria
y el brillo del oro,
el blanco y el negro,
la crueldad sin norma,
la sangre derramada,
pecados sin freno.
La destrucción,
la revolución inminente.
Y aún así,
burbujas alimentan
las alas de las estrellas
donde el Edén —paciente—
nos espera
28/06/2025
©Dikia