ricky lagarto
Poeta recién llegado
"Espejos ciegos"
Derramando lágrimas por un dolor ajeno y te
escondes tras un maquillaje de indiferencia
y tu sola presencia incomoda a todo lo que te
rodea.
La necesidad se expresa en actos sin pensar
y bautizan su triste forma de ser en ríos anegados
de frustración.
La lluvia refresca los ánimos y vez como la gente
revela su alma solo con lo que dice al hablar.
Cada comentario es un golpe a la dignidad y se
comen poco a poco al prójimo en cuestión.
Como si los errores se componen enojándonos
o como atacar por la espalda al que no está nos
de mucha ventaja.
La envidia es la comida diaria y su influyentismo
lo evidencian cada que puede y al que se deje.
Hay gente que no ve lo que no quiere ver pero
ven de más todo lo que les conviene.
Dicen que se la saben de todas por tener más edad
pero la experiencia no se mide en tiempo, ni errores,
ni triunfos sino en como afrontamos la circunstancias
sin presumir ni lamentar.
Nos reímos de lo que les pasa a lo demás para no
llorar por lo que nos ocurre a nosotros mismos.
Nos reflejamos en un pared viendo solo una silueta
perfecta.
Nuestro reflejo llora al ver lo superficial que somos
al ver solo vanidad o simplemente como festejamos
la casualidad de todas las cosas que vulgarmente
le decimos suerte.
Derramando lágrimas por un dolor ajeno y te
escondes tras un maquillaje de indiferencia
y tu sola presencia incomoda a todo lo que te
rodea.
La necesidad se expresa en actos sin pensar
y bautizan su triste forma de ser en ríos anegados
de frustración.
La lluvia refresca los ánimos y vez como la gente
revela su alma solo con lo que dice al hablar.
Cada comentario es un golpe a la dignidad y se
comen poco a poco al prójimo en cuestión.
Como si los errores se componen enojándonos
o como atacar por la espalda al que no está nos
de mucha ventaja.
La envidia es la comida diaria y su influyentismo
lo evidencian cada que puede y al que se deje.
Hay gente que no ve lo que no quiere ver pero
ven de más todo lo que les conviene.
Dicen que se la saben de todas por tener más edad
pero la experiencia no se mide en tiempo, ni errores,
ni triunfos sino en como afrontamos la circunstancias
sin presumir ni lamentar.
Nos reímos de lo que les pasa a lo demás para no
llorar por lo que nos ocurre a nosotros mismos.
Nos reflejamos en un pared viendo solo una silueta
perfecta.
Nuestro reflejo llora al ver lo superficial que somos
al ver solo vanidad o simplemente como festejamos
la casualidad de todas las cosas que vulgarmente
le decimos suerte.
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