guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Se abre sobre un ojo de agua
el umbral entre los sueños y la verdad.
Ya hace mucho que fue callado
el silbido de los sílfides
para los oídos humanos.
Ya hace mucho que fueron calmadas
las aguas de las sirenas,
y sus primas ondinas,
para las naves de los hombres en pena.
Hace mucho que las hadas pintan flores
y nosotros las marchitamos
con nuestro muertos, rencores y temores.
Supongo que el tiempo pasa
y las culturas olvidan a cada alba
esos tiempos que hoy son leyenda.
Supongo que olvidan cuando la edad se hace avara.
Se abre sobre un ojo de agua
el umbral entre los sueños y la verdad.
Una niña danza sobre las hojas secas
con la nada.
La niña dice que danza con un elfo con labios de menta.
Una niña danza y nadie sabe por qué no cae si es ciega.
Se prende un fuego en una lejana trinchera
y ve el soldado hablar con el cuerpo una llama.
La ve y no siente soledad en su labor como centinela
porque una salamandra acompaña su guardia.
Se abre sobre un ojo de agua
el umbral entre los sueños y la verdad,
mientras desde el cielo
los cinco elementales esperan poder regresar a la realidad.
el umbral entre los sueños y la verdad.
Ya hace mucho que fue callado
el silbido de los sílfides
para los oídos humanos.
Ya hace mucho que fueron calmadas
las aguas de las sirenas,
y sus primas ondinas,
para las naves de los hombres en pena.
Hace mucho que las hadas pintan flores
y nosotros las marchitamos
con nuestro muertos, rencores y temores.
Supongo que el tiempo pasa
y las culturas olvidan a cada alba
esos tiempos que hoy son leyenda.
Supongo que olvidan cuando la edad se hace avara.
Se abre sobre un ojo de agua
el umbral entre los sueños y la verdad.
Una niña danza sobre las hojas secas
con la nada.
La niña dice que danza con un elfo con labios de menta.
Una niña danza y nadie sabe por qué no cae si es ciega.
Se prende un fuego en una lejana trinchera
y ve el soldado hablar con el cuerpo una llama.
La ve y no siente soledad en su labor como centinela
porque una salamandra acompaña su guardia.
Se abre sobre un ojo de agua
el umbral entre los sueños y la verdad,
mientras desde el cielo
los cinco elementales esperan poder regresar a la realidad.