AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Hay un puente entre las vigas de la inasistencia
donde los ojos de la soledad son de madera calcinada
como frutos lentos de un futuro a punto de consumirse.
Árboles de fuego pugnando por poblar mi territorio
buscando una escusa sobre el aire retenido en la garganta
muriendo de golpe cuando se aferran a la vida
como victorias arrancadas del reverso de una jaula
como búsqueda paciente de un lugar vacío
donde crece un cuerpo arriba de otro cuerpo,
una ventana que mira el carcelero de la tierra.
El humo transparente de un átomo, de un hombre,
de un Dios y de otro hombre que camina con los pies gastados
con la boca muda gritando entre la urgencia y la duda.
Un quebracho de metal rompiendo el lodo
de la noche soleada que coagula nuestra sangre.
donde los ojos de la soledad son de madera calcinada
como frutos lentos de un futuro a punto de consumirse.
Árboles de fuego pugnando por poblar mi territorio
buscando una escusa sobre el aire retenido en la garganta
muriendo de golpe cuando se aferran a la vida
como victorias arrancadas del reverso de una jaula
como búsqueda paciente de un lugar vacío
donde crece un cuerpo arriba de otro cuerpo,
una ventana que mira el carcelero de la tierra.
El humo transparente de un átomo, de un hombre,
de un Dios y de otro hombre que camina con los pies gastados
con la boca muda gritando entre la urgencia y la duda.
Un quebracho de metal rompiendo el lodo
de la noche soleada que coagula nuestra sangre.
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