Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Esta noche los lamentos se me enciman,
vienen en parejas y arrabales,
preguntan por la suerte de mi vida,
por la presencia de quien no llega en este invierno.
Esta noche, me dejo abandonado a mi suerte,
dejo que las caricias huyan de mis sueños,
que los jardines florezcan en húmeda tristeza.
Esta noche, me siento a esperar en mi ventana.
Y para cuando sepa que has marchado...
miraré al sur y a mis estrellas,
con esta impotencia gris de la distancia,
con el verso al alba persiguiendo tu palabra.
Para cuando te hayas ido,
el verde de mis sauces habrá muerto,
y diré a mi silencio que te amo,
a mis sentidos musitaré tu nombre.
Y tú... tú estarás lejana,
amando este silencio... esta ausencia,
evocando un recuerdo inexistente,
amándome, amándonos... llorándonos.
vienen en parejas y arrabales,
preguntan por la suerte de mi vida,
por la presencia de quien no llega en este invierno.
Esta noche, me dejo abandonado a mi suerte,
dejo que las caricias huyan de mis sueños,
que los jardines florezcan en húmeda tristeza.
Esta noche, me siento a esperar en mi ventana.
Y para cuando sepa que has marchado...
miraré al sur y a mis estrellas,
con esta impotencia gris de la distancia,
con el verso al alba persiguiendo tu palabra.
Para cuando te hayas ido,
el verde de mis sauces habrá muerto,
y diré a mi silencio que te amo,
a mis sentidos musitaré tu nombre.
Y tú... tú estarás lejana,
amando este silencio... esta ausencia,
evocando un recuerdo inexistente,
amándome, amándonos... llorándonos.