Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
MIS ESTACIONES CARGADAS DE TIEMPOS.
No encuentro demasiada alegría en esto días colmados de flores de colores, de una primavera que no me representa.
No me siento burbujear en una estación que la sangre a otros altera.
Soy mas bien de estandartes de cómicos itinerantes, que en cualquier estación se dejan la piel, que traen la alegría en los huesos cuando el alma se aqueja de su falta.
Y les veo subir por las paredes de los edificios con zancos en los pies, y siento las delicias de los pequeños a los que yo sin complejo me uno.
No siento regocijo en las tardes eternas de un verano que me desborda de luz.
Sus frutos dulces no encasillan mi paladar para seguir deseándole.
Sin embargo quiero el camino fresco, con sombras de arboles que me marcan la tierra y yo les leo en su hablar y ellos me enseñan como libros celestiales…
¡Solo tus sombras amo verano…! ¡Solo tus sombras!
No siento jubilo en el termómetro inclemente que enfría los corazones ancianos, pero si siento su calma en cada gota de lluvia.
Me acaricia el sentimiento cuando él , el invierno, se derrama en mis ventanas a gotitas y me invita a vestirme de transparencia y danzar con él...
Su frialdad hace que me mantenga despierta y él en suspiros helados me cuenta cuentos de castillos de escarcha y yo corro a abrazarme del fuego...
¡Que agradable es tu visita invierno, despertándome a hielo la piel!
Y sí, si es motivo de fiesta cuando llega mi estación de amor, mi adorado otoño.
La que permanentemente me acompaña y persiste en que nunca la olvide.
Otoño viste de colores ocres mi habitación...La adereza de aromas a madera y café. Conserva los frutos tímidos que alimentan las casas cerradas. Y me deleita con su melodía de susurros tras el cristal.
Es su época en la que viviría eternamente, porque siento que en ella me parieron y en ella crecí.
No nací a un mundo, no nací a una vida, nací a un otoño permanente. Fue mi música el sonido de pies de poetas pisando las hojas secas de los chopos y estas a su vez gimiendo e inspirando poemas de amor.
Y yo me quedé de infante, sentada en el camino solo para verles pasar...
Y caminaron los poetas, con rimas y sin ellas. Con versos trágicos y leyendas negras
Poetas sensibles y otros malditos por el tiempo…
Ausentes de primaveras como yo...y como este escrito...
Con todo, seguiré viviendo las estaciones
Y de cada una tomaré lo bueno.
De primavera intentaré vestirme, tomaré de sus colores para impregnarme también del aroma de sus flores. De la frescura jovial que solo en esta parada de tiempo se halla y poder así escribir versos no marchitos.
¡Para eso te quiero primavera, para dar vida a mis versos!
Del verano, saborearé sus frutos e intentaré recuperar el tiempo en sus días sin fin. Tiempo de sobra para madurar todo lo soñado en las noches de invierno .
Y romper el candado de ese libro abierto de claridad que siempre me niega el acceso
Del invierno, escogeré los cristales empañados que me dejan ver solo una parte del dolor o la alegría, del abrigo o el despego del amor. Sentir la mitad es lo hermoso del invierno, la otra mitad se congela y hiere menos.
Y me deleitaré en la transformación que el otoño da a la vida de ciudades, de pueblos y de montes. Y en el cambio que obra en mi, cuando desde mi ventana veo caer la primera hoja que me acaricia la nariz.
SHA.