viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Precipito estas palabras
al exilio de mi mente.
Para que anden el mundo
y sepan del dolor,
ignorantes del idioma preciso,
carentes de moneda legal,
errantes bajo mares de ojos,
cubiertos de moho azul,
como si fermentarse de sentir
fuera un oficio.
Durmiéndose en una hoja,
igual que las primicias
con el pincel del tiempo
en un bosque otoñal.
Lamiendo piedras del camino
en su afán de permanencia.
Gárgolas sobre la arena
que concibió el olvido
triturando sueños y deseos
frente al mar de la esperanza,
más pequeño día a día.
Sopas de letras
en níveos acantilados,
sombras en la noche que sólo tú,
con la luz de tus ojos,
puedes otorgarles existencia.
Estas palabras
que se ríen del silencio
en el calor de alguna boca,
ni siquiera saben tu nombre,
por eso tienen el alma helada
y las destierro al país
de los poemas irremediables.
Para que encuentren un hogar
donde el amor no sea imprescindible,
(porque el exceso mata)
y se abriguen, fuera de mí,
con alguien que las comprenda.
Y me olviden, yo lo haré,
como se borran del pasado
las promesas de amor eterno.
(Ni siquiera saben tu nombre
y se me parecen demasiado).
al exilio de mi mente.
Para que anden el mundo
y sepan del dolor,
ignorantes del idioma preciso,
carentes de moneda legal,
errantes bajo mares de ojos,
cubiertos de moho azul,
como si fermentarse de sentir
fuera un oficio.
Durmiéndose en una hoja,
igual que las primicias
con el pincel del tiempo
en un bosque otoñal.
Lamiendo piedras del camino
en su afán de permanencia.
Gárgolas sobre la arena
que concibió el olvido
triturando sueños y deseos
frente al mar de la esperanza,
más pequeño día a día.
Sopas de letras
en níveos acantilados,
sombras en la noche que sólo tú,
con la luz de tus ojos,
puedes otorgarles existencia.
Estas palabras
que se ríen del silencio
en el calor de alguna boca,
ni siquiera saben tu nombre,
por eso tienen el alma helada
y las destierro al país
de los poemas irremediables.
Para que encuentren un hogar
donde el amor no sea imprescindible,
(porque el exceso mata)
y se abriguen, fuera de mí,
con alguien que las comprenda.
Y me olviden, yo lo haré,
como se borran del pasado
las promesas de amor eterno.
(Ni siquiera saben tu nombre
y se me parecen demasiado).