lapoesiaataca
Poeta recién llegado
Un paso,
un horizonte,
tu pie
hollando
el polvo
de este camino.
Todo lo que tenemos
es el camino.
Un beso,
un abrazo,
un unir
dos partes
un solo brillo
en los ojos,
los labios
se juntan
para definir beso.
Un paso más,
y otro
y otro más
un horizonte;
el tuyo.
Como quisiera
encontrar en tu horizonte
la sinuosa línea
de las manos
y los pies,
los espacios
y la luz
que danza
en tus ojos
reflejándose
en los míos.
Solo veras
el ir y venir
de sombras
y tic tac
con agujas
corriendo
tras alguna cosa.
Y eres más,
más que luz
y sombra,
más que mineral
y vida,
mas que algunos
valles
y colinas,
y susurros
y gemidos.
Y esa imagen,
la imagen misma,
que te muestra
parada allí
con todo
lo que tengas
para compartir,
y compartir
lo que te haga
única,
entera,
integra,
en esto
que llamamos
vida.
Ni tuya,
ni de los demás,
sola
terriblemente humana,
dolorosamente valida,
así a secas
vida.
Ni más
ni menos,
por única,
tuya
por vivida.
Un paso
a la vez,
pero un paso.
El eco
de tu pie
cayendo
en el duro
cemento
de mi tiempo.
No sé
si entendieras
un grito
que te llama
por tu nombre.
Acá esta
el grito
parado
en su lugar
esperándote,
esperando
un tiempo
donde el compartir
sea lo único
valido.
Eres la suma
total de los impulsos,
el impulso
brutal
de una caricia.
La forma de acariciar
para llenar
el alba.
El amanecer,
lo nuevo,
la conquista,
la forma de conquistar,
y que parte
de ti
es más importante
más llena
de respuestas
cada pregunta.
Más tuyo
el olor
y el miedo,
todos los aromas
en tu pelo.
Y el cabello
libre
que correrá
cualquier
camino
hasta mi mano.
un horizonte,
tu pie
hollando
el polvo
de este camino.
Todo lo que tenemos
es el camino.
Un beso,
un abrazo,
un unir
dos partes
un solo brillo
en los ojos,
los labios
se juntan
para definir beso.
Un paso más,
y otro
y otro más
un horizonte;
el tuyo.
Como quisiera
encontrar en tu horizonte
la sinuosa línea
de las manos
y los pies,
los espacios
y la luz
que danza
en tus ojos
reflejándose
en los míos.
Solo veras
el ir y venir
de sombras
y tic tac
con agujas
corriendo
tras alguna cosa.
Y eres más,
más que luz
y sombra,
más que mineral
y vida,
mas que algunos
valles
y colinas,
y susurros
y gemidos.
Y esa imagen,
la imagen misma,
que te muestra
parada allí
con todo
lo que tengas
para compartir,
y compartir
lo que te haga
única,
entera,
integra,
en esto
que llamamos
vida.
Ni tuya,
ni de los demás,
sola
terriblemente humana,
dolorosamente valida,
así a secas
vida.
Ni más
ni menos,
por única,
tuya
por vivida.
Un paso
a la vez,
pero un paso.
El eco
de tu pie
cayendo
en el duro
cemento
de mi tiempo.
No sé
si entendieras
un grito
que te llama
por tu nombre.
Acá esta
el grito
parado
en su lugar
esperándote,
esperando
un tiempo
donde el compartir
sea lo único
valido.
Eres la suma
total de los impulsos,
el impulso
brutal
de una caricia.
La forma de acariciar
para llenar
el alba.
El amanecer,
lo nuevo,
la conquista,
la forma de conquistar,
y que parte
de ti
es más importante
más llena
de respuestas
cada pregunta.
Más tuyo
el olor
y el miedo,
todos los aromas
en tu pelo.
Y el cabello
libre
que correrá
cualquier
camino
hasta mi mano.