Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En mi pecho se ahoga un lamento
que no sale, no quiere escapar,
es un grito que lleva tormento,
un suspiro que quiere gritar.
Cada noche en mi alma se cierne,
como sombra de un sueño sin fin,
este grito que siempre retorna,
y que nunca se aleja de mí.
Es un eco que rompe el silencio,
una lágrima que no cayó,
es el peso que llevo por dentro,
una herida que no se cerró.
Entre luces y sombras me pierdo,
busco paz en el día y en la mar,
este grito se vuelve un recuerdo,
un susurro que quiere escapar.
Aunque el tiempo mitigue mi duelo,
y la vida me enseñe a olvidar,
este grito será mi consuelo,
mi canción para siempre cantar.
que no sale, no quiere escapar,
es un grito que lleva tormento,
un suspiro que quiere gritar.
Cada noche en mi alma se cierne,
como sombra de un sueño sin fin,
este grito que siempre retorna,
y que nunca se aleja de mí.
Es un eco que rompe el silencio,
una lágrima que no cayó,
es el peso que llevo por dentro,
una herida que no se cerró.
Entre luces y sombras me pierdo,
busco paz en el día y en la mar,
este grito se vuelve un recuerdo,
un susurro que quiere escapar.
Aunque el tiempo mitigue mi duelo,
y la vida me enseñe a olvidar,
este grito será mi consuelo,
mi canción para siempre cantar.