Ciertamente, el publico no aplaude al esteta, porque este no busca aplausos, busca lagrimas, risas, abrazos, besos, busca manos que sostener, busca revoluciones, agonías, busca aquello que el publico, olvido como expresar.
No hay aplausos para aquellos, que componen solo por componer, que pintan solo por pintar, que escriben solo por escribir, que acompañados de una lagrima de luna, lloran en una hoja de papel, gritan entre versos, agonizan entre notas, aman entre matices.
No hay aplausos para aquellos que buscándose en cada palabra, sin miedo a quedar expuestos, soltaron al aire retales de sus pasiones, sus temores, de sus anhelos, sus historias, para que cualquier alma, perdida o en su apogeo de luz, pueda tomarlas, acariciarlas, abrazarlas, y si Dios lo permite, tenga la bendita fortuna, de convertirse, en otro esteta no aplaudido.
No hay aplausos para aquellos, que componen solo por componer, que pintan solo por pintar, que escriben solo por escribir, que acompañados de una lagrima de luna, lloran en una hoja de papel, gritan entre versos, agonizan entre notas, aman entre matices.
No hay aplausos para aquellos que buscándose en cada palabra, sin miedo a quedar expuestos, soltaron al aire retales de sus pasiones, sus temores, de sus anhelos, sus historias, para que cualquier alma, perdida o en su apogeo de luz, pueda tomarlas, acariciarlas, abrazarlas, y si Dios lo permite, tenga la bendita fortuna, de convertirse, en otro esteta no aplaudido.