Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Hoy no me importa un carajo lo que piensen,
ni vos, ni el vecino que me mira raro,
ni el que se cruza en la esquina y me juzga en silencio.
Hoy ando con las mangas al revés y la cabeza a la deriva,
y si no gusta, que miren para otro lado.
Estoy en uno de esos días en que la vida
me sabe a café frío y cartas sin abrir,
en que las sonrisas que esperan en la calle
se las lleva el viento antes de llegar a mí.
Me puse los zapatos al desgaire,
dejé la cama hecha un desastre
y el reloj, que corra solo.
Hoy no soy yo, o tal vez soy yo más que nunca,
sin filtros, sin disfraces,
sin esa careta que a veces me pesa.
Que hablen, que piensen, que se rasguen las vestiduras,
me importa tanto como el polvo en el aire.
Hoy no hay ley, ni norma, ni siquiera una mínima brújula
que me diga por dónde andar,
y ¿sabés qué? No necesito ninguna.
Hoy me mando, y si me pierdo, mejor,
porque las mejores cosas siempre pasan
cuando no tengo la menor idea de dónde estoy.
Así que, que digan lo que quieran.
Hoy soy el caos hecho carne,
y por primera vez en mucho tiempo,
me siento increíblemente libre.
ni vos, ni el vecino que me mira raro,
ni el que se cruza en la esquina y me juzga en silencio.
Hoy ando con las mangas al revés y la cabeza a la deriva,
y si no gusta, que miren para otro lado.
Estoy en uno de esos días en que la vida
me sabe a café frío y cartas sin abrir,
en que las sonrisas que esperan en la calle
se las lleva el viento antes de llegar a mí.
Me puse los zapatos al desgaire,
dejé la cama hecha un desastre
y el reloj, que corra solo.
Hoy no soy yo, o tal vez soy yo más que nunca,
sin filtros, sin disfraces,
sin esa careta que a veces me pesa.
Que hablen, que piensen, que se rasguen las vestiduras,
me importa tanto como el polvo en el aire.
Hoy no hay ley, ni norma, ni siquiera una mínima brújula
que me diga por dónde andar,
y ¿sabés qué? No necesito ninguna.
Hoy me mando, y si me pierdo, mejor,
porque las mejores cosas siempre pasan
cuando no tengo la menor idea de dónde estoy.
Así que, que digan lo que quieran.
Hoy soy el caos hecho carne,
y por primera vez en mucho tiempo,
me siento increíblemente libre.