Nommo
Poeta veterano en el portal
Tras una intensa búsqueda del alma,
por fin, salió a mi encuentro.
Quedamos justo en el centro,
de una ciudad invisible.
Pasamos por los arcos del Triunfo.
Por veredas y senderos montañeros.
Por puentes colgantes tropicales.
Arroyos, cataratas, manantiales,
y víboras, caimanes, o anguilas y morenas.
Me dio a probar las hojas de hierba-buena.
Comimos nubes con mostaza,
roca negra con agua mineral y barro espeso.
Lecho marino con nueces de California,
esparadrapo con tinta de calamar,
y algodón impregnado en vinagre.
El restaurante se sitúa frente al
abrevadero, por do los asnos campan
a sus anchas, y las salamandras peinan
a los grandes antropoides, que entran
a la peluquería de los elfos rubios.
Nos despedimos, y besamos
el escudo de armas, de la ciudad de Bagatela.
¡ Oh, Bagatela, ciudad invisible !
Gracias por hacernos tanto Bien, aquella tarde.
El espíritu y yo, brindamos
por tus muchos hijos:
Los druidas galos, los celtas godos,
los niños prodigio, las águilas calvas americanas,
los pingüinos de oro puro,
o las doncellas pecosas y pelirrojas,
de ojos azules o verdes, o un poco ámbar.
por fin, salió a mi encuentro.
Quedamos justo en el centro,
de una ciudad invisible.
Pasamos por los arcos del Triunfo.
Por veredas y senderos montañeros.
Por puentes colgantes tropicales.
Arroyos, cataratas, manantiales,
y víboras, caimanes, o anguilas y morenas.
Me dio a probar las hojas de hierba-buena.
Comimos nubes con mostaza,
roca negra con agua mineral y barro espeso.
Lecho marino con nueces de California,
esparadrapo con tinta de calamar,
y algodón impregnado en vinagre.
El restaurante se sitúa frente al
abrevadero, por do los asnos campan
a sus anchas, y las salamandras peinan
a los grandes antropoides, que entran
a la peluquería de los elfos rubios.
Nos despedimos, y besamos
el escudo de armas, de la ciudad de Bagatela.
¡ Oh, Bagatela, ciudad invisible !
Gracias por hacernos tanto Bien, aquella tarde.
El espíritu y yo, brindamos
por tus muchos hijos:
Los druidas galos, los celtas godos,
los niños prodigio, las águilas calvas americanas,
los pingüinos de oro puro,
o las doncellas pecosas y pelirrojas,
de ojos azules o verdes, o un poco ámbar.
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