Sira
Poeta fiel al portal
Excalibur
Madrid; mi vieja, inhóspita y herida Madrid.
Con sus brazos caídos y la mirada turbia.
En sus manos se acurrucan los hijos de Caín.
Con el leve roce de la tímida, gélida lluvia
arrastrando la sangre alcantarilla abajo:
sangre inocente y lágrimas contaminadas.
Furia impotente y pedradas encarnizadas.
En este mundo enloquecido que se viene abajo.
En nuestra conciencia, el abuso a los más débiles.
En el recuerdo, la exaltación feroz de la venganza.
Y al final de la jornada, la muerte absurda de un lebrel.
Madrid; mi vieja, inhóspita y herida Madrid.
Con sus brazos caídos y la mirada turbia.
En sus manos se acurrucan los hijos de Caín.
Con el leve roce de la tímida, gélida lluvia
arrastrando la sangre alcantarilla abajo:
sangre inocente y lágrimas contaminadas.
Furia impotente y pedradas encarnizadas.
En este mundo enloquecido que se viene abajo.
En nuestra conciencia, el abuso a los más débiles.
En el recuerdo, la exaltación feroz de la venganza.
Y al final de la jornada, la muerte absurda de un lebrel.
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