Ziler
Poeta recién llegado
Existencias irreales
tratan de contagiar mi desdén,
personalidades intranquilas
son los residuos de sentencias
calcinadas en los huesos
y que redactan con añoranza
las soledades que se quedan en mis dedos.
Ya no sé si escribir o censurar mi locura,
trato de calmarme, pero habla el lápiz.
Llevo días con poesía crónica,
que me hace ver letras desnutridas por mis pesares.
Ya de tanto perder me quedé solo,
en la oscuridad que me acompleja,
en las ventanas que alumbran mis dolores de luna llena.
Tomé decisiones radicales:
encerrarme en libros y tangos,
desmentir mis placeres
y dejarlos en los rincones del alma.
Solo veo espejos y humo
con un reflejo que camina desdichado,
oscuro, con una coraza de poeta
y esperando que todo deje de ser gris.
tratan de contagiar mi desdén,
personalidades intranquilas
son los residuos de sentencias
calcinadas en los huesos
y que redactan con añoranza
las soledades que se quedan en mis dedos.
Ya no sé si escribir o censurar mi locura,
trato de calmarme, pero habla el lápiz.
Llevo días con poesía crónica,
que me hace ver letras desnutridas por mis pesares.
Ya de tanto perder me quedé solo,
en la oscuridad que me acompleja,
en las ventanas que alumbran mis dolores de luna llena.
Tomé decisiones radicales:
encerrarme en libros y tangos,
desmentir mis placeres
y dejarlos en los rincones del alma.
Solo veo espejos y humo
con un reflejo que camina desdichado,
oscuro, con una coraza de poeta
y esperando que todo deje de ser gris.