Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Explicarte “te amo” con palabras se hace difícil,
porque las palabras son muebles quietos
y lo que siento por ti es una casa que respira.
Si te digo te amo,
suena pequeño,
como una moneda cayendo en un vaso de vidrio.
Y lo que quiero decir es otra cosa:
es la forma en que el mundo se acomoda
cuando apareces,
como si las calles ensayaran tu nombre
antes de que yo lo pronuncie.
Te amo no es una frase,
es un accidente luminoso.
Es cruzar la habitación y que el aire cambie de densidad.
Es esa conspiración mínima
entre tu risa y mi manera de quedarme.
¿Cómo explicarte?
Tendría que inventar un idioma
donde las sílabas no pesen,
donde las vocales se desabrochen
y se queden viviendo en tu cuello.
Porque te amo no es lo que digo,
es lo que ocurre:
la leve desobediencia del corazón,
el pequeño vértigo de saber
que si te vas
la ciudad seguirá ahí,
pero ya no sabrá pronunciarse.
porque las palabras son muebles quietos
y lo que siento por ti es una casa que respira.
Si te digo te amo,
suena pequeño,
como una moneda cayendo en un vaso de vidrio.
Y lo que quiero decir es otra cosa:
es la forma en que el mundo se acomoda
cuando apareces,
como si las calles ensayaran tu nombre
antes de que yo lo pronuncie.
Te amo no es una frase,
es un accidente luminoso.
Es cruzar la habitación y que el aire cambie de densidad.
Es esa conspiración mínima
entre tu risa y mi manera de quedarme.
¿Cómo explicarte?
Tendría que inventar un idioma
donde las sílabas no pesen,
donde las vocales se desabrochen
y se queden viviendo en tu cuello.
Porque te amo no es lo que digo,
es lo que ocurre:
la leve desobediencia del corazón,
el pequeño vértigo de saber
que si te vas
la ciudad seguirá ahí,
pero ya no sabrá pronunciarse.