XeinMaster
Poeta recién llegado
En aquel entonces era rojo el cielo,
en ese momento, negro oscuro,
fuego blanco, en el río hielo,
duerme tranquilo en el suelo duro.
Abre los ojos, despacio, cansado,
ve lo mismo, nada, todo vacío,
suspira suave, lo ha soñado.
De ese mundo no ha salido.
Tantea el suelo, vaga esperanza,
no toca objeto al extender la mano,
ya lo sabía, como cada mañana,
un pequeño esfuerzo, claro, en vano.
Estira las piernas y se levanta,
la intenta parar, es le escapa,
y resbala por la mejilla hasta la manta,
dejando la lágrima allí su marca.
Pasea despacio, intenta moverse,
no hay suelo, solo él existe.
Debería, pero no va a rendirse,
quiere volver, por eso persiste.
Ha preparado una puerta,
debe cruzarla, pero se aleja,
cada día no entra,
por desgracia el tiempo no maneja.
Para él es una semana,
o quizás una mañana,
pero pasan siglos
para sus seres queridos.
en ese momento, negro oscuro,
fuego blanco, en el río hielo,
duerme tranquilo en el suelo duro.
Abre los ojos, despacio, cansado,
ve lo mismo, nada, todo vacío,
suspira suave, lo ha soñado.
De ese mundo no ha salido.
Tantea el suelo, vaga esperanza,
no toca objeto al extender la mano,
ya lo sabía, como cada mañana,
un pequeño esfuerzo, claro, en vano.
Estira las piernas y se levanta,
la intenta parar, es le escapa,
y resbala por la mejilla hasta la manta,
dejando la lágrima allí su marca.
Pasea despacio, intenta moverse,
no hay suelo, solo él existe.
Debería, pero no va a rendirse,
quiere volver, por eso persiste.
Ha preparado una puerta,
debe cruzarla, pero se aleja,
cada día no entra,
por desgracia el tiempo no maneja.
Para él es una semana,
o quizás una mañana,
pero pasan siglos
para sus seres queridos.