pecadocapital79
Poeta adicto al portal
Tiene dos semáforos en rojo bajo los párpados,
ya no me miras,
ni tu vientre es peatonal.
Tampoco te crecen primaveras ficticias por el pubis
y tu ombligo parece un caracol muerto.
Echo de menos el olor a coco de tus axilas,
el último botón
y los nudos de tu pelo.
Añoro cada recta y cada curva,
los laberintos de las palmas de tus manos
y tus dedos homicidas sobre mis vértebras
haciendo canciones imposibles.
No hay música sin tus tacones de 85 euros,
los maniquíes anoréxicos de la tienda de la esquina
están en huelga de camisas
y en mi armario una legión de polillas
devora mi jersey de los domingos.
Para mí siempre tendrás 19 recién cumplidos
y estarás sentada en una roca esperando un beso,
con el pelo recogido en coletas de dibujos animados,
los labios enfermos de incertidumbre
y una sonrisa haciendo equilibrios
en el precipicio de mi cordura.
Hoy sopla el poniente y se te desordenan los lunares,
eres un infinito de puntos suspensivos,
y mientras el bar de tus piernas se cierra por amnesia,
yo, al otro lado de la calle y de tu piel,
fuera de una ciudad llamada Laura
soy solo palabras.
ya no me miras,
ni tu vientre es peatonal.
Tampoco te crecen primaveras ficticias por el pubis
y tu ombligo parece un caracol muerto.
Echo de menos el olor a coco de tus axilas,
el último botón
y los nudos de tu pelo.
Añoro cada recta y cada curva,
los laberintos de las palmas de tus manos
y tus dedos homicidas sobre mis vértebras
haciendo canciones imposibles.
No hay música sin tus tacones de 85 euros,
los maniquíes anoréxicos de la tienda de la esquina
están en huelga de camisas
y en mi armario una legión de polillas
devora mi jersey de los domingos.
Para mí siempre tendrás 19 recién cumplidos
y estarás sentada en una roca esperando un beso,
con el pelo recogido en coletas de dibujos animados,
los labios enfermos de incertidumbre
y una sonrisa haciendo equilibrios
en el precipicio de mi cordura.
Hoy sopla el poniente y se te desordenan los lunares,
eres un infinito de puntos suspensivos,
y mientras el bar de tus piernas se cierra por amnesia,
yo, al otro lado de la calle y de tu piel,
fuera de una ciudad llamada Laura
soy solo palabras.
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