tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como si luego de las batallas tan sangrientas y terribles, los vencedores se comieran a sus derrotados muertos en batalla, cada pasaje de esta bomba de tiempo mal llamada vida, tras un revisionismo, puede develar perlas de comportamientos execrables
que a lo largo de esta odisea existencial, disloca en cada página, que a veces es mejor traspapelar.
Abominaciones burlescas operaron en la deconstrucción de la mismísima historia, en los albores del Apocalipsis de las mentes catatónicas.
Cronológicamente en el abuso ínter temporal de la ficción animada.
Es preciso contemplar la razón para decantar en el absolutismo de la caída abrupta.
La inutilidad no es tal, el sometimiento y la simulación inconsciente derriba las sospechas del origen del abismo emocional, que propone el hombre dominante de este siglo.
Este hombre nos come virtualmente, sin que nos demos cuenta, pues ya estamos vencidos, esclavizados y subordinados, el sentido material de la vida es total y nos hemos olvidado de nuestra verdadera esencia, por querer ser, estar y pertenecer
Nos da esperanza, nos estimula riendo en silencio y deliberadamente nos delimita y mutila psicológicamente.
Ya no podremos indigitalizarnos, pues vivimos en su mundo.
Lo saludable es bajar la ansiedad y observar el periférico ambiente que construyó para nosotros, para una vez situados en nuestro formato real, podamos eyectarnos hacia el supramundo ideal de la ilusión fantástica donde conspiremos un mejor plan de supervivencia.
Abominaciones burlescas operaron en la deconstrucción de la mismísima historia, en los albores del Apocalipsis de las mentes catatónicas.
Cronológicamente en el abuso ínter temporal de la ficción animada.
Es preciso contemplar la razón para decantar en el absolutismo de la caída abrupta.
La inutilidad no es tal, el sometimiento y la simulación inconsciente derriba las sospechas del origen del abismo emocional, que propone el hombre dominante de este siglo.
Este hombre nos come virtualmente, sin que nos demos cuenta, pues ya estamos vencidos, esclavizados y subordinados, el sentido material de la vida es total y nos hemos olvidado de nuestra verdadera esencia, por querer ser, estar y pertenecer
Nos da esperanza, nos estimula riendo en silencio y deliberadamente nos delimita y mutila psicológicamente.
Ya no podremos indigitalizarnos, pues vivimos en su mundo.
Lo saludable es bajar la ansiedad y observar el periférico ambiente que construyó para nosotros, para una vez situados en nuestro formato real, podamos eyectarnos hacia el supramundo ideal de la ilusión fantástica donde conspiremos un mejor plan de supervivencia.
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