Fábula “el pastor mentiroso” con otro final

rafael Tuiran

Poeta fiel al portal
Había una vez un pastor. Todos los días, cuando regresaba a su casa, después de haber llevado a pastar a su rebaño, entraba corriendo en el pueblo gritando:

- ¡Viene el lobo! ¡Viene el lobo!

Y la gente salía cogían su escopeta y esperaban el lobo, pero este no les salía y el pastorcito quedaba como mentiroso, estaba estigmatizado, nadie en el pueblo le creía.

- ¡Ja, ja, ja! Todos se reían de él

Y todos los días el miraba a los habitantes del pueblo como lo señalaban, siempre se alejaban riéndose.

Todos los días… Hasta que… ¿Sabes qué pasó?

Un día, como tantos otros, el pastor volvió corriendo al pueblo. Gritaba tanto o más que en otras ocasiones:

- ¡Viene el lobo! ¡Viene el lobo!

Y todos empezaron a burlarse de él
Y ¿Sabes cómo terminó todo? ¡Claro! Esta vez sí que fue verdad que venía el lobo.

Y como nadie del pueblo le hizo caso, el pueblo se quedo sin ovejas, porque el lobo se las comió a todas, solo quedaron las del pastorcito.

Sus vecinos arrepentidos fueron y le ofrecieron disculpas al pastorcito, quien por fin se sintió bien y fue aceptado en el pueblo y como pastorcito no era egoísta les dio un par de oveja a los otros pastores para que hicieran cría y volvieran a tener su rebaño.

Del lobo nunca más se supo, nadie lo volvió a ver, tal vez le dio una gran indigestión de tanto comer ovejas.

¿Y porque este no puede ser el cuento que quiso escribir Esopo?
 
Última edición por un moderador:
... la línea del tiempo... siempre se puede extraer algún sustento... muy entretenidas letras, muchas gracias Rafael Tuiran

Saludos
 

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