Luis Enrique Portal
Poeta recién llegado
Fantasma de tus noches.
Hoy quisiera encontrar tus sábanas. Ser un ave o un fantasma tal vez.
Y poder llegar hasta ti, ahora que tus ojos duermen,
ahora que callas y que sueñas.
Ahora que tu cuerpo es solo respiración y latidos de corazón;
ahora cuando eres una niña de piel suave y sueños profundos.
Ahora que no sabes si estoy o no, ahora que mi poesía no cuenta.
Ahora que soy la desesperación hecha hombre,
Ahora que el tiempo se detiene y el sol no apura en llegar.
Ahora que mis ojos no parpadean para no perder un segundo de ti,
de tu tranquilidad, tus labios, tu risa inconciente.
Ahora que sueñas, tal vez también esté presente ahí
Pero el viento me lleva de vuelta. No lo controlo ahora, me arrebata tu mirada.
Es inevitable el regreso aunque no me dejas sin nada.
No te has llevado todo al cerrar tus ojos,
Me queda la distancia, tu ausencia, tu olor de frescura, lejanía, la memoria
Y vuelvo a ser yo, ahora que no duermes, vuelvo a ser el simple mortal de siempre abandonado aquí por ese viento que una y otra noche me llevará a ti.
Haciendo la espera, con las ansias de ser de nuevo el fantasma de tus noches.
Hoy quisiera encontrar tus sábanas. Ser un ave o un fantasma tal vez.
Y poder llegar hasta ti, ahora que tus ojos duermen,
ahora que callas y que sueñas.
Ahora que tu cuerpo es solo respiración y latidos de corazón;
ahora cuando eres una niña de piel suave y sueños profundos.
Ahora que no sabes si estoy o no, ahora que mi poesía no cuenta.
Ahora que soy la desesperación hecha hombre,
Ahora que el tiempo se detiene y el sol no apura en llegar.
Ahora que mis ojos no parpadean para no perder un segundo de ti,
de tu tranquilidad, tus labios, tu risa inconciente.
Ahora que sueñas, tal vez también esté presente ahí
Pero el viento me lleva de vuelta. No lo controlo ahora, me arrebata tu mirada.
Es inevitable el regreso aunque no me dejas sin nada.
No te has llevado todo al cerrar tus ojos,
Me queda la distancia, tu ausencia, tu olor de frescura, lejanía, la memoria
Y vuelvo a ser yo, ahora que no duermes, vuelvo a ser el simple mortal de siempre abandonado aquí por ese viento que una y otra noche me llevará a ti.
Haciendo la espera, con las ansias de ser de nuevo el fantasma de tus noches.