Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fátima, tú no te has ido.
¡Tres años! De tu inesperada partida.
Cómo duele aceptarlo entre lágrimas,
que ya no volverás. ¡Fátima querida!
Que te nos fuiste amiga, así a escondidas,
sin un beso ni un adiós.
Qué íbamos a saber,
que tu última sonrisa en nuestra mente,
sería éso, el último recuerdo que nos dejarías.
No te condenamos por el acto. ¡No!
Puesto, que no somos Dios, tu Creador.
Nos culpamos de haberte perdido por egoístas,
Por no haberte querido lo suficiente o más,
por no haberte dado todo el tiempo del mundo,
por no haberte atendido por lo que eras: ¡Una princesa!
-- Y dejamos que tu castillo se derrumbara
sin darnos cuenta -- Sentimos
No haber estado ahí, en ese instante...
suplicándote que desistieras.
Hoy, mis lágrimas delata cuánto te quería.
¿Te ríes? Tú, que fuiste mi amiga, sabes que no miento,
que mi sentimiento es verdadero;
Y tan seguro, estoy que desde allá, del otro lado...
-- me muestras tu impactante sonrisa dulce --
agitándome tu mano en señal:
de «Hola, estoy bien»
Tú, te has ido Fátima.
Te nos adelantaste en el viaje sin regreso.
Pero será nuestro compromiso contigo,
de verte florecer en cada nueva flor,
de seguir recordándote con amor,
como si no te hubieras ido,
Y de seguir queriéndote toda la vida.
¡Fátima, tú no te has ido,
en mi corazón vivirás por siempre!
Autor: Rogelio Miranda
¡Tres años! De tu inesperada partida.
Cómo duele aceptarlo entre lágrimas,
que ya no volverás. ¡Fátima querida!
Que te nos fuiste amiga, así a escondidas,
sin un beso ni un adiós.
Qué íbamos a saber,
que tu última sonrisa en nuestra mente,
sería éso, el último recuerdo que nos dejarías.
No te condenamos por el acto. ¡No!
Puesto, que no somos Dios, tu Creador.
Nos culpamos de haberte perdido por egoístas,
Por no haberte querido lo suficiente o más,
por no haberte dado todo el tiempo del mundo,
por no haberte atendido por lo que eras: ¡Una princesa!
-- Y dejamos que tu castillo se derrumbara
sin darnos cuenta -- Sentimos
No haber estado ahí, en ese instante...
suplicándote que desistieras.
Hoy, mis lágrimas delata cuánto te quería.
¿Te ríes? Tú, que fuiste mi amiga, sabes que no miento,
que mi sentimiento es verdadero;
Y tan seguro, estoy que desde allá, del otro lado...
-- me muestras tu impactante sonrisa dulce --
agitándome tu mano en señal:
de «Hola, estoy bien»
Tú, te has ido Fátima.
Te nos adelantaste en el viaje sin regreso.
Pero será nuestro compromiso contigo,
de verte florecer en cada nueva flor,
de seguir recordándote con amor,
como si no te hubieras ido,
Y de seguir queriéndote toda la vida.
¡Fátima, tú no te has ido,
en mi corazón vivirás por siempre!
Autor: Rogelio Miranda
Última edición: