El aire
apenas cálido,
besa las caras que pasean.
La noche se enciende con la luna
que sigue siendo,
tan brillante como la de enero;
camina por el cielo oronda,
encaramada al puente colgante
durante un rato.
Desde la ventana,
veo a los paseantes
disfrutando del amable tiempo,
y yo, rodeada de plantas,
en mi terraza,
saboreo cual dulce delicioso,
eso atardeceres
que llaman a mi ventana
abrazándome con fuerza.
apenas cálido,
besa las caras que pasean.
La noche se enciende con la luna
que sigue siendo,
tan brillante como la de enero;
camina por el cielo oronda,
encaramada al puente colgante
durante un rato.
Desde la ventana,
veo a los paseantes
disfrutando del amable tiempo,
y yo, rodeada de plantas,
en mi terraza,
saboreo cual dulce delicioso,
eso atardeceres
que llaman a mi ventana
abrazándome con fuerza.