Kazor
Poeta adicto al portal
Conservar lo humano en las manos,
el deterioro de los cristales de nuestros pies
que aplastan las avenidas amplias y soleadas.
Que soledad. Que turbio el suburbio de la mente
que agoniza en las fauces de un tercer ojo
que todo lo ve y todo lo ignora.
Somos futurólogos, o magos con malos trucos que enseñar
y miramos recto, recto y las avenidas disminuyen en su gris monotonía.
Toco al pasar una fría pasarela, unas manos besaron antes el mismo metal
pero no se nota la calidez, solo se respira la ausencia,
esa ausencia que solo dejan los vivos
que la vida ha matado, o destrozado, o dominado.
Todo se confunde en una debacle de amor comercial,
cuerpos comerciales, almas comerciales,
humanos comerciales.
Antes mi precio era de 100 monedas,
ahora ofrezco un cincuenta por ciento de descuento
por la época estival.
Compradme. No tengo fecha de caducidad.
el deterioro de los cristales de nuestros pies
que aplastan las avenidas amplias y soleadas.
Que soledad. Que turbio el suburbio de la mente
que agoniza en las fauces de un tercer ojo
que todo lo ve y todo lo ignora.
Somos futurólogos, o magos con malos trucos que enseñar
y miramos recto, recto y las avenidas disminuyen en su gris monotonía.
Toco al pasar una fría pasarela, unas manos besaron antes el mismo metal
pero no se nota la calidez, solo se respira la ausencia,
esa ausencia que solo dejan los vivos
que la vida ha matado, o destrozado, o dominado.
Todo se confunde en una debacle de amor comercial,
cuerpos comerciales, almas comerciales,
humanos comerciales.
Antes mi precio era de 100 monedas,
ahora ofrezco un cincuenta por ciento de descuento
por la época estival.
Compradme. No tengo fecha de caducidad.